28 sept. 2010

Reseña: L'illa de l'última veritat, de Flavia Company


Flavia Company, L’illa de l’última veritat (Barcelona: Proa, 2010). 141 páginas.

Cuando el doctor Matthew Prendel descubre que está gravemente enfermo y que pronto morirá, siente la necesidad de confesar un secreto con el que ha podido vivir, pero con el que no puede morir. Eso nos cuenta al principio de L’illa de l’última veritat la narradora, Phoebe Westore, compañera sentimental del extraño doctor Prendel.
Cansado de su vida como médico y profesor universitario, enamorado de la mar y de la navegacion, Prendel convence a dos amigos suyos, Katy y Frank, para embarcarse con él en una travesía a través del océano Atlántico. De pronto son víctimas del abordaje de un barco de piratas. Se produce una discusión muy tensa, Prendel dispara contra un pirata que cae al mar, y a continuación los piratas matan a Katy y Frank, Matthew Prendel salta al mar. Los piratas se llevan su yate y lo dejan en mitad del océano, suponiendo que morirá.
Tras varios días en el agua, Prendel llega a un islote, casi muerto. Un hombre le salva la vida. Cuando se recupera, descubre que es el pirata al que le había disparado durante el abordaje.
El enfrentamiento psicológico entre estos hombres en una isla desierta es la cuestión más interesante, y ciertamente fascinante, de L’illa de l’última veritat. Nelson Souza, el pirata, le impone a Prendel sus condiciones para permitirle vivir en la isla, so pena de muerte. Le prohíbe ir a “su territorio”,  le impone un régimen de contacto, no comparte con él muchas de las cosas que tiene escondidas en su parte de la isla, etc. Prendel se debate entre la rebelión que podría acarrearle la muerte y el instinto por seguir vivo, entre la necesidad de contacto con otro ser humano y la locura. La única ocasión que intenta entrar en la “zona prohibida”, Souza le dispara y le hiere en una pierna. ¿Ojo por ojo?
Pasados ya dos años desde su llegada, Prendel pierde la noción del tiempo. Puede que hayan transcurrido ya cinco años cuando Souza acude un día a verle y le dice, jubiloso, que ya pueden marcharse de allí. ¿Será que Souza ha estado siempre loco? ¿Qué otros secretos le ha ocultado?
La noche antes de abandonar la isla de la verdad última, los dos hombres comparten un festín y beben whisky y fuman. ¿Se han hecho amigos después de tanto tiempo viviendo según las reglas de Nelson?
Flavia Company (Buenos Aires, 1963) ha creado una historia llena de tensión y suspense en L’illa de l’última veritat. Es un libro corto, sin duda, pero la trama no tiene por qué dar mucho más de sí, y que en todo caso, hasta podría resultar superfluo. La voz de Prendel nos llega por boca del relato que escribe Westore:
“Les coses, però, no podien seguir sempre igual a elles mateixes. Sap molt bé que la inèrcia troba gairebé sempre algun obstacle. Nelson i jo vivíem la nostra rutina. Jo no envaïa el seu espai, per por de la mort, i ell no es deixava veure, potser perquè pensava que el voldria atacar de sorpresa. Però, benvolguda Phoebe, jo no deixava de donar-hi voltes i, per més que no tenia ganes de tornar a Nova York, sí que la idea de surtir d’allà començava a fer-se’m repetitiva.
Però anem a pams. A pesar que en un primer moment el fet que tornés a desaparèixer va ser de nou un alleujament, al cap d’un temps que, com ja li he dit, ni tan sols vaig calcular, vaig començar a sentir-me inquiet. I si havia marxat de l’illot i no me havia adonat? I si m’havia quedat tot sol?” (p. 84)
“Things, however, could not remain as they were. You know too well that inertia almost always runs into an obstacle. Nelson and I lived our own routine. I would not invade his space, for fear of death, and he would not show up, perhaps because he thought that I would attack him by surprise. But, my dear Phoebe, I could not stop thinking about it, and although I did not want to return to New York, the idea of leaving the island recurred in my mind.

But let’s proceed bit by bit. Even though the fact that he disappeared once more was again a relief, after a time, which, as I have said, I did not even calculate, I began to feel uneasy. What if he had left the islet? What if I had been left all alone?”

El desenlace es más que sorprendente. En el epílogo, Phoebe Westore nos cuenta su visita al barrio lusitano de la Alfama, donde va a llevarle a la familia de Souza la carta que éste dejó como último mensaje. En la casa de los Souza, Phoebe va a descubrir el gran secreto que el doctor Matthew Prendel no llegó a revelarle antes de morir.
Esta es una novelita excelente, que no querrás dejar hasta saber cuál es la última verdad, y cuál es el secreto que ha ocultado Prendel todo el tiempo. La versión en castellano saldrá en enero de 2011, publicada por Lumen.

22 sept. 2010

Fui cocodrilo

Fui cocodrilo


Yo fui cocodrilo que te hostigaba en tu barco de pirata,

mientras con tus chillidos y tus risas ahuyentabas el peligro.

Fui la mueca de fingida sorpresa cada vez que golpeabas

mi trasero con el tempo del columpio,

mas ahora yo me sé hombre viejo y cansado.

Fui la mano que, cuando te caías, te levantaba,

fui brazos que te rodeaban cuando tenías frío,

mas ahora soy endeble tobillo, próximo a quebrarse.

Fui mago de palabras, revelador de mundos,

inventor de paradojas y hechicero de tu risa,

mas ahora soy jardinero que siembra silencios,

soy la mirada perdida detrás de la ventana,

la mano dolorida que recorre el edredón

que en otro tiempo, no tan lejano, te cubría.

Fui gigante que te llevaba en sus espaldas,

fui quejido fingido que tus dedos arrancaban,

fui ogro que se desvanecía con tus besos

a primera hora de la mañana.

Fui coloso cuyas pisadas en arena dorada repetías,

mas ahora yo me sé hombrecillo enjuto, seco, retraído.

Fui nube blanca para tus ojos, fui viento en tus mejillas,

fui sol, fui luz, fui abrazo,

fui padre y anhelé ser tu guía,

mas ahora soy sombra, soy crepúsculo y escarcha.

Fui pues alegría mientras estuviste en mi vida.

Ahora no soy otra cosa que tristeza.


(Para mi amada Clea, mi babita, in memoriam, septiembre de 2010).




18 sept. 2010

Reseña: Tarde, mal y nunca de Carlos Zanón


Carlos Zanón, Tarde, mal y nunca (Barcelona: Saymon Ediciones, 2009). 275 páginas.

Una mañana en un bar cualquiera en un barrio modesto de Barcelona: además del dueño, Salva, están Epi y Álex Dalmau, hermanos, y el colega de Epi, Tanveer Hussein. Epi entra en el baño con una bolsa de deporte. En la bolsa lleva un martillo. Parece pasar una eternidad decidiendo lo que va a hacer. Sale de pronto y ataca a Tanveer con el martillo. Entablan una lucha, pero finalmente Tanveer, del que luego vamos a ir descubriendo escabrosos detalles, se desploma. Está agonizando. Álex sale enseguida del bar para deshacerse del martillo sanguinolento, y entre todos se inventarán una historia para cubrir a Epi.

Así se inicia Tarde, mal y nunca, de Carlos Zanón (Barcelona, 1966). La expresión que da título al libro se utiliza “para ponderar lo mal y fuera de tiempo que se hace lo que fuera casi mejor que no se ejecutara ya” (del RAE). Lo que ocurre tras la letal agresión de Epi a Tanveer es una cadena de despropósitos, una sucesión de casualidades y de fatalidades, el acontecer diario de personas sin trabajo, sin futuro y sin apenas esperanzas de salir del agujero en que viven.

Tarde, mal y nunca es una historia dura y desgarradora, en gran medida por el punto de vista narrativo que adopta Zanón: la suya es una perspectiva fría, no juzga a sus personajes sino que nos los presenta como lo que son, de un modo carente de emociones. El narrador indica causas y detonantes de las acciones de los personajes a un ritmo veloz. El subtexto nos remite a la alarma social frecuente en el barrio, que en este caso es Barcelona, pero podría ser Madrid o cualquier gran ciudad española. Tarde, mal y nunca es un retrato que Zanón le ha hecho al mundo en el que vivimos en la primera década del siglo XXI.

Esta es una novela de ritmo vertiginoso, la trama avanza rápidamente y el narrador guía la historia hacia el desenlace, que por otra parte es a un tiempo abierto y sorprendente. Zanón rara vez se aparta de la trama y el diálogo. Mas cuando lo hace, Zanón nos regala algunos pasajes bastante logrados:

“La noche no es una aliada leal. Y despertar, la mayoría de las veces, no deja de ser un alivio. Hacía tiempo que Epi no se fiaba de la oscuridad. Aún así, aquella noche, apenas unas horas antes, había levantado el brazo como para intentar tocarla. Lo estiró hasta dar con el cristal del parabrisas. Eso pareció tranquilizarle. O quizás fue una decepción lo que se iluminó en su cara: decepción por no haberse mojado la punta de los dedos en esa gigantesca pantalla de plasma líquido que, en ocasiones, se le asemejaba la noche cuando estaba sentado al volante, en su furgoneta.

Todo lo que pasa de noche resulta incomprensible más tarde con el sol. De noche se hacen cosas que no se harían de día. Y la mayoría de cosas que uno hace de noche no se las cree al día siguiente. Quizás todo se resuma en esos dos mundos de los que le hablaba su padre. Uno oscuro y otro luminoso, opuestos. Los delitos y los amores que se perpetran de noche no deberían ser juzgados, castigados o mantenidos a la luz del día. Las líneas blancas del asfalto no se ven cuando brilla el sol.”(79)

“Nighttime is no loyal friend. Most of the time, waking up is but a relief. Epi had been distrustful of darkness for a long time. Even so, that night, just a few hours earlier, he had raised his arm as if trying to touch it. He had stretched his arm as far as the windscreen. That seemed to calm him down. Or perhaps it was disappointment that made his face light up: the disappointment of not wetting his fingers in that gigantic screen of liquid plasma that sometimes night appeared to be, when he was sitting at the wheel of his van.

Everything that happens at night turns out to be incomprehensible later in the sunlight. People do things at night they wouldn’t do during the day. And most things one does at night one would not believe the next day. Perhaps everything is encapsulated in those two worlds his father used to talk about. One dark, one luminous, opposed to each other. Crimes and loves made by night should be not judged, punished or kept in broad daylight. One can’t see the white lines on the road when the sun is shining”.

La calidad de la edición de Saymon Ediciones es sin embargo lamentable. Abundan las erratas, e incluso hay algunos errores de bulto. Así, Tanveer reaparece cuando el lector menos se lo espera. ¡El editor le ha permitido ‘resucitar’ fugazmente en el piso donde Epi mantiene secuestrada a Tiffany! Tarde, mal y nunca merecía sin duda una edición mucho más cuidadosa.

14 sept. 2010

Not a happy birthday

No es un feliz cumpleaños


(Para Trudie, con amor y dolor)


Ya nunca más podrá

desearle a su mujer

un feliz cumpleaños.

¿Cuántos años más habrán

de soportar este dolor?

¿Cuántos años más sangrará

su herida?


Que sepan los que soslayan sus palabras por falta de valor,

o que han andado un sendero de silencio:

Nunca es jodidamente demasiado tiempo.

Nunca es una larga y tortuosa navaja

que les acuchilla sus esperanzas más recónditas,

una espina clavada por siempre en su interior

que les corta y desgarra el corazón,

cortando, como si fuese una flor, su posible vida.

Nunca es la roca implacable

que aplastó sus sueños

arrancando todo atisbo de alegría

de su vida.

Nunca es el tiempo atemporal que estarán aquí,

esperando a que les llegue su hora,

confiando en regresar a un tiempo

y a un lugar antes de que comenzara este nunca,

esperando a reunirse

con la hija que perdieron.

(Traducido del inglés por el autor)

Not a happy birthday

(For Trudie, in love and pain)

He will never again bring himself
to wish his wife
a happy birthday.
For how many more years
will they have to endure this pain?
For how many more years
will their wound bleed?

Let me tell those who skirt their words for want of courage
or those who have trodden a path of silence:
Never is a fucking too long time.
Never is a long crooked knife
stabbing their most intimate hopes,
a thorn stuck inside them forever
scoring and gnawing at their hearts,
cutting down, as if it were a flower, their possible life.
Never is the unyielding rock
that smashed their dreams
wrestling all glimpses of joy
away from them.
Never is the timeless time they will remain here,
waiting until it is their time to die,
expecting a return to a time
and place before the never began,
waiting to reunite themselves
with the daughter they lost.

(September 2010)

9 sept. 2010

Reseña: Atonement, de Ian McEwan



Ian McEwan. Atonement. (Londres: Vintage, 2001). 372 páginas.

Corre el año 1935 y en una gran y poco estética mansión de la campiña inglesa una niña (Briony) de trece años con espíritu de fabulista es testigo desde una ventana de una escena que cambiará no sólo su vida sino la de toda su familia. En el transcurso de una discusión, ve cómo su hermana Cecilia se queda en paños menores y se mete en una fuente en presencia de Robbie Turner, el hijo de la limpiadora de la casa, a quien el padre de Cecilia y Briony ha protegido desde que su padre los abandonara a él y a su madre, Grace Turner. Lo que ha visto Briony no es lo que a ella le parece, pero los acontecimientos y casualidades se van a encadenar para dar lugar a un desenlace terrible para todos los que van a cenar esa noche en la casa.

A Atonement le cuesta ciertamente arrancar como novela. Parece que McEwan ralentice en un principio intencionadamente la narración, y el lector puede en algún momento, en particular en los primeros diez capítulos, llegar a preguntarse hacia dónde se encamina en realidad el libro que tiene entre manos. Pero McEwan es un espléndido narrador que domina perfectamente su oficio; la catástrofe no anda lejos, y una vez la mentira surge de la imaginación febril de la mente de Briony, el desastre es imparable.

Cuando los primos gemelos de Briony escapan de la casa esa noche, todos salen a buscarlos. Y la hermana mayor de los gemelos, Lola, es violada por un hombre al que Briony sorprende y entrevé en la oscuridad. Convence a Lola de que ese hombre era Robbie.

A Robbie, quien encuentra a los gemelos durante la noche, se lo lleva esposado la policía a la mañana siguiente. Una vida rota por culpa de la mentira y la tozudez estúpida de una niña de trece años.

Cuatro años después, Robbie ha conseguido salir a cambio de alistarse en el ejército. McEwan nos ha trasladado a Francia, en medio de la caótica retirada inglesa, y Robbie huye de una barbarie de la cual no puede escapar, perseguido por los bombardeos sanguinarios de los stukas alemanes hasta Dunquerque. La esperanza de volver a ver a Cecily le guía, y con la ayuda de otros dos soldados llega a la playa desde donde espera embarcar de regreso a Inglaterra.

En la tercera parte de la novela, es Briony quien adquiere el protagonismo. Con dieciocho años, la encontramos formándose para trabajar de enfermera en un hospital céntrico de Londres. Ha renunciado a una formación académica y tiene permanentemente en la conciencia el remordimiento de lo que le hizo a Robbie y a su hermana. La llegada de los primeros soldados heridos la hace madurar en cuestión de horas – o eso nos hace creer McEwan. Y finalmente asistimos al reencuentro con su hermana y Robbie en el diminuto apartamento donde Cecily ha tomado refugio. Briony se retractará de lo que declaró a la policía. ¿Le será posible purgar una mentira dañina de su vida?

Y es entonces, en la parte final de la novela, donde la maestría de McEwan hace su aparición en toda su magnificencia. La cuarta parte de la novela, nos dice Briony, está escrita en 1999. En su vejez, Briony escribe la novela que hemos leído, pero nos confiesa que es ficción. ¿Cuál es la verdadera historia? ¿Qué verdad hemos de creer? ¿Le debe importar verdaderamente al lector si las tres partes anteriores son una mera ficción, inventada por una mujer que ha ocultado un crimen (el perjurio) durante casi seis décadas?

No voy a desvelar aquí el desenlace de Atonement. Pienso que no sería nada justo con su autor. Personalmente, fueron la segunda y la cuarta parte de la novela las que más me gustaron. Atonement deja ciertamente un buen regusto: es una gran historia, aunque tenga un comienzo un poco lento, con una trama algo desdibujada en su planteamiento inicial. Este McEwan está más cercano a First Love, Last Rites o The Cement Garden que el McEwan de Saturday (2005), otra de sus novelas más recientes.

3 sept. 2010

Un motivo de orgullo




Recibí esta semana en el trabajo un sorprendente email desde Nueva Zelanda, concretamente desde una distribuidora de libros, Wheeler Books. Me preguntaban por Lalomanu, el libro de poemas que escribí y publiqué yo mismo en abril. Querían comprarme copias del libro. En un primer momento, esto me causó unas sensaciones muy difíciles de explicar. Lalomanu no es un libro que esté en venta, expliqué en mi respuesta inicial.

Tras un intercambio de mensajes a un lado y otro del mar de Tasmania, desde Wheeler Books me explicaron que habían recibido pedidos del libro por parte de bibliotecas públicas en Nueva Zelanda. No debemos olvidar que en Nueva Zelanda vive un gran número de samoanos, y es muy probable que haya interés entre la comunidad samoana por un libro titulado Lalomanu.

En cualquier caso, accedí a vender unas copias del libro, pero el importe que reciba de la venta irá a engrosar la cuenta del Lalomanu Library Fund que ha financiado la construcción de la Biblioteca Clea Salavert en la Escuela Primaria de Lalomanu.

Creo que a mi hija Clea le hubiera supuesto un motivo de orgullo saber que el libro que su papá escribió por y para ella lo estarán muy pronto leyendo en Nueva Zelanda.

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