1 ene. 2015

Nochevieja en Kosciuszko: 2014


Dado el coste del pase del telesquí en verano, me queda claro que los caminantes subvencionamos en parte a los aficionados a la bicicleta de montaña.
Dado el elevado número de personas que decidieron hacer lo mismo que nosotros y lo recorrieron el último día del año, es muy posible que la ascensión al Monte Kosciuszko se esté convirtiendo en una especie de peregrinaje estival de “obligado” cumplimiento. Y eso que es más que probable que resulte ser una de las caminatas más costosas del mundo. Además de la entrada al Parque Nacional de Snowy Mountains (A$16 por coche y día), quien quiera comenzar el recorrido cercano a las 4 horas (ida y vuelta) desde la estación meteorológica de Thredbo, al final del telesilla que sube desde el valle, tendrá que apoquinar otros A$68 (pase familiar de un día).

Inicio del paseo
Kosciuszko es el punto más alto del continente australiano, a pesar de sus modestos (si no ridículos) 2.228 metros sobre el nivel del mar. La ascensión es por lo tanto más simbólica que otra cosa: una vez eliminada la durísima subida desde el valle gracias al telesquí, el camino apenas reviste dificultad. El sendero es muy amplio y la mayoría del recorrido se hace sobre rejillas de acero (para proteger el terreno de la terrible erosión que de otro modo causarían los miles de botas y zapatillas que pasan por allí a diario). Los desniveles son mínimos, comparados con otros senderos locales o extranjeros.

Lake Cootapatamba
A pesar de las más que visibles indicaciones en sentido contrario, no obstante los avisos tan prodigados a lo largo de todo el camino, todavía hay que personas que se salen del sendero marcado y deambulan por un ecosistema que es increíblemente frágil. Por desgracia, también pululan esos auténticos “nazis” del ejercicio físico que, pese a la expresa prohibición que se exhibe al principio del camino, completan el sendero a la carrera, en sus estridentes uniformes de licra. Envoltorios de chocolatinas, pañuelitos de papel y otros desechos también quedaron allí arriba en lugar de volver con sus dueños a la “civilización” para que pudieran terminar en una papelera, donde corresponde.

Flora alpina
Lo anterior forma todo parte de un trastorno social contemporáneo (¿una enfermedad, quizás?), un comportamiento psicopático que desprecia el bien común, el bienestar de todos, en favor de la gratificación de deseos personales, y cuyos pacientes probablemente justifiquen interiormente con tres palabras: because I’m special.

El tramo final
El 31 de diciembre de 2014 la temperatura en Thredbo Top Station no llegó a superar los 15 grados. La sensación térmica no llegó en ningún momento a los 10 grados centígrados, más que nada por el viento de poniente (ojo al dato: el día anterior la sensación térmica no superó los cero grados en ningún momento). Aun así, por la cima de Kosciuszko pasaron ayer, día de Nochevieja, centenares de personas, incluidas muchas familias con niños pequeños. Cerca de la cumbre, los cuervos se hacían ver entre los pocos restos de nieve que quedaba del invierno (significativamente mucha menos que hace cinco años, la última vez que había estado en esa parte del mundo).

A mis pies, Australia

Tras 18 años de vida en Australia, sin duda alguna ya era hora de realizar mi primer ascenso a Kosciuszko. No será el último, espero, pero este tipo de peregrinajes no me interesa.

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