24 mar. 2015

Reseña: Preparation for the Next Life, de Atticus Lish

Atticus Lish, Preparation for the Next Life (Nueva York: Tyrant Books, 2014). 417 páginas.

Llevo cierto tiempo acariciando la idea de escribir unas líneas acerca de por qué continúo – en estos tiempos en que la originalidad y la brillantez literaria rara vez se suman en un mismo autor – leyendo las más recientes novedades, especialmente cuando se trata de la ópera prima de algún autor desconocido. El motivo principal, intuyo, tiene más que ver con la búsqueda de perspectivas y actitudes afines a mi visión del mundo y de la vida que con la esperanza (¿fundada exactamente en qué en datos o hechos?, me apresuro a añadir) de descubrir al próximo genio de las letras universales del siglo XXI.

El caso es que la primera novela del estadounidense Atticus Lish ha venido a confirmar que realmente vale la pena estar atento a esas novedades, por muchas mediocridades que vean la luz del sol y constituyan un desperdicio de papel o megabytes, según cuál sea tu soporte favorito.

NY skyline: Fotografía de Shmuel Spiegelman
El consabido elogio del The New York Times que la editorial decidió reproducir en la portada de la novela habla de una historia de amor (“Perhaps the finest and most unsentimental love story of the new decade”). Debo al instante expresar mi desacuerdo: Preparation for the Next Life no es una historia de amor, aunque la trama incluya una exquisita historia de amor. Esta novela de Lish es un prodigioso estudio de la dificilísima vida en los márgenes en la ciudad más famosa del mundo en nuestro tiempo.

A los Estados Unidos llega una joven uigur musulmana del noroeste de China, Zou Lei. Inmigrante ilegal, sin papeles en un país que sigue conmocionado y paranoico tras el 11-S, Zou habla muy mal el inglés y no conoce a nadie. El sueño americano puede ser para ella simplemente tener la certeza de asegurarse la próxima comida. Pero a las primeras de cambio cae en una redada e ingresa en prisión. Welcome to America!

Tras salir de la cárcel, sigue buscando trabajo y un lugar donde poder dormir. Subsiste con pequeños trabajos, tales como pasarse horas vendiendo DVD pirateados en el metro. Finalmente consigue trabajo en la cocina de un restaurante chino, como limpiadora, lavaplatos y chica para todo, por una miseria de salario. Dado que no domina el dialecto cantonés de la mayoría de los empleados, su posición en esa jerarquía está claro: el último. Pero Zou Lei cuenta con el tesón y la capacidad de sufrimiento que hicieron que muchos emigrantes terminaran siendo, si no los amos de la ciudad de Nueva York, al menos ciudadanos notables y respetados.

Graffiti en las calles de NY. Fotografía de Patrice78500
Zou tiene también muy asumido el axioma de mens sana in corpore sano, y en los pocos descansos laborales que tiene se entrega al ejercicio físico. En uno de ellos conoce a Brad Skinner, veterano de la campaña de Iraq, y accede a intercambiar con él números de teléfono. Lo que sigue es una fascinante historia (entre otras cosas, sí, de amor). Zou Lei tendrá en Skinner una fuente de apoyo y de compañerismo, que le servirá para mejorar su nivel de inglés. Skinner tendrá en Zou Lei una compañera que lo trata con mucho cariño. Skinner ha vuelto de la guerra totalmente desquiciado: la espalda llena de cicatrices y la memoria repleta de horrores (tanto los infligidos por él como los sufridos); debiera estar recibiendo atención por su trastorno de estrés postraumático, pero en cambio abusa de las pastillas, el alcohol y la mariguana y tiene unos bruscos y frecuentes cambios de humor; es, naturalmente, difícil la convivencia con él.

Perdido en la jungla de asfalto y en la nube químico-etílica de las diferentes sustancias que consume, Skinner encuentra alojamiento en alquiler en la casona de tres pisos de Queens regentada por la irlandesa Sra. Murphy, fumadora empedernida y obesa que nunca sale de casa. Con ella viven su hija Erin, y su segundo marido, sindicalista violento. Esperan el regreso de su hijo Jimmy, que cumple una larga condena en prisión. La llegada de Jimmy a la casa añade un cariz de amenaza latente a la narrativa (desde el sótano en el que duerme, Skinner oye fuertes pisadas de alguien nuevo en la casa). El autor nos hace ver que es solo cuestión de tiempo que Skinner y Jimmy tengan un enfrentamiento, especialmente cuando el inquilino empieza a darse cuenta de que alguien está entrando en su dormitorio cuando él está fuera de casa y le están desapareciendo cosas (latas de cerveza, paquetes de tabaco).

Una vista del barrio Queens. Fotografía de Nmilbrodt.
La relación entre la inmigrante ilegal y el exveterano de la guerra está tratada sin ningún sentimentalismo. Skinner no es, desde luego, ningún angelito, pero de sus conversaciones con Zou Lei se colige que sí quisiera creer en un futuro mejor que esa existencia deprimida y carente de expectativas de mejora que tiene. En varias ocasiones, saca la pistola que conserva de la campaña en Iraq y juguetea con la idea de apretar el gatillo mientras la apunta contra sí mismo. En una estrategia que quizás peque un poquito de simplista, Lish contrapone la figura de Jimmy con la de Skinner para que éste último quede como el bueno frente al malo de la historia. Y malo, Jimmy, lo es. Tiene maldad en abundancia, aunque sea en realidad otra víctima más de un sistema de justicia errado en sus principios y políticas. En una de sus escapadas, Jimmy sube a un pequeño recinto tras escoger a una mujer china para que le prestes sus servicios como masajista. Lo que ocurre en esa habitación, en una atmósfera asfixiante, es uno de los episodios de mayor brutalidad y sadismo que he leído en mucho tiempo. El hecho de que la masajista sea de raza china añade unas dosis extraordinarias de  tensión y suspense a los acontecimientos que van a suceder después.

También se disfruta de la prosa límpida y a ratos elegante de Lish. Para los que no conocemos bien Nueva York, seguir a los personajes en sus largos recorridos por la ciudad es todo un reto (quizás sea recomendable leer la novela con la ayuda de un buen mapa), y Lish aporta sutiles descripciones en las que demuestra contar con unas grandes dotes de observación y la habilidad de decir mucho en pocas palabras. Un botón de muestra:

“Broadway de día. Salía la gente en tropel del metro, moviéndose en grupos que se iban fragmentando y luego atravesaban otras columnas de gente, igual que en un colador. Olía los pretzels. Desde un Denali negro se podía ver la mano de un conductor, que descansaba el brazo sobre el volante, una mano de atleta, un reloj de pulsera caro. Todas las chicas llevaban botas de esquimal. El pelo les rebotaba en la parte de atrás al caminar. Eran tantas que resultaba increíble. Había chicas oficinistas fumando a la entrada de los edificios, y tipos en mangas de camisa que salían a fumar con ellas, jóvenes con pantalones, tipos normales que no se habían alistado después de terminar la secundaria, y Skinner escuchaba el sonido de sus voces al pasar y todo le parecía muy extraño.” (p. 71, mi traducción)
En Preparation for the Next Life Lish recoge el lenguaje de la ingente mezcolanza humana que es Nueva York. Acentos castellanos de México, Puerto Rico o República Dominicana, pero también mandarín, cantonés, y el habla peculiar de los irlandeses, y ante todo ese inglés macarrónico que hablan todos los que han llegado allí desde cualquier parte del mundo en busca de una vida mejor, a un mundo amenazante, inseguro y desalentador, y en el que solo les es posible instalarse en los márgenes, ateridos por el frío en invierno y agobiados por el calor en verano, pero siempre albergando alguna remota esperanza de salir a flote y vivir un poco mejor. Son el otro, a los que los gobiernos ponen trabas burocráticas de todo tipo (Zou Lei y Skinner no se deciden a casarse porque ella no tiene ningún documento de identidad legítimo).

Roosevelt Avenue es una de las calles más nombradas en la novela. Fotografía procedente de Brownstoner Queens

Esta es una novela norteamericana un tanto atípica, quizás incluso unAmerican en algunos de sus elementos. Bienvenida sea la diferencia, bienvenido sea un nuevo autor con una propuesta fresca y discordante con las tendencias más convencionales.

31/01/2017: Por fin ha aparecido la novela en castellano, publicada por Sexto Piso como Preparación para la próxima vida. con traducción a cargo de Magdalena Palmer.

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