19 jun. 2016

Reseña: Kartography, de Kamila Shamsie

Kamila Shamsie, Kartography (Londres: Bloomsbury, 2002). 343 páginas.
¿Cuál sería tu reacción si un día alguien te revelara algo sobre tu propia familia que tus padres te hubieran ocultado durante muchos años? ¿Y si esa información pusiera en evidencia a tu propio padre? ¿Hasta qué punto podemos (o debemos) denunciar la tacha moral de una persona que nos lo ha dado todo y a la que hemos buscado emular en nuestro progreso hacia la madurez?

Ese es, en buena parte, el dilema al que se enfrenta la joven pakistaní Raheen, la protagonista de esta novela de Shamsie. Pero no es el único. Quizás el más acuciante (al que por lo menos le dedica más páginas la autora) es el de la amistad (y mucho, pero que mucho, romance) con su primo Karim.

Narrada por una joven Raheen, ya graduada de una universidad estadounidense, la novela comienza con unos jóvenes Raheen y Karim compartiendo unas vacaciones en una gran propiedad rural de un familiar en el norte de Pakistán. La violencia latente en las calles de Karachi empuja a sus padres a alejarlos de la ciudad. Raheen trata de explicarse (y explicarnos a nosotros sus lectores) la relación con Karim a lo largo de los años, y el porqué del gravísimo deterioro de esa amistad tras la salida de Karim y su familia de Pakistán cuando apenas contaba 12 años, camino de Londres.

El centro de Karachi. Fotografía de Asjad Jamshed
El secreto del que Raheen nunca ha sido sabedora se remonta muchas décadas: concretamente a 1971, cuando Pakistán Oriental se separó del Occidental, formando el estado que hoy en día se llama Bangladesh. Los padres de Raheen y Karim rompieron sus compromisos de boda y terminaron por intercambiar sus parejas. ¿Qué es lo que les llevó a esa decisión? ¿Cómo se produjo y qué consecuencias emocionales tuvo sobre las dos mujeres con que se casaron? Lo quebradizo de esas relaciones tiene su reflejo en la fragilidad de la relación entre Raheen y Karim.

El trasfondo determinante es, por supuesto, la intransigencia moral y la fuerte intolerancia que la religión tiene sobre las relaciones entre personas de distinto sexo en Pakistán. El contraste entre la descripción de las fiestas regadas con alcohol en las que se embarcaba la generación de sus padres y del rampante puritanismo al que tiene que hacer frente en las calles de Karachi le sirve a Shamsie para abordar el tema de la represión con cierto humor. Sin embargo, la autora no explora en la misma medida la discordancia entre la clase acomodada y privilegiada a la que pertenecen Raheen y sus amigos y la mísera existencia a la que se ven abocados la mayoría de los ciudadanos de Karachi. No resulta ser suficiente la ironía con la que Raheen cuenta las lujosas celebraciones nocturnas y la vacuidad de ese pequeño sector tan privilegiado de la sociedad de Karachi, especialmente porque la propia Raheen da la impresión de sentir abundante displicencia por los múltiples problemas que aquejan a la población más humilde de la ciudad.

A caballo entre la Bildungsroman y la novela romántica, Kartography no termina, en mi opinión, de cuajar como historia. Pienso que hay algo que no cuaja en una narración centrada más en los vaivenes sentimentales de una joven que en un terrible episodio del pasado, el cual, parece decirnos Shamsie, es determinante en todas las vidas de las generaciones futuras. Kartography está a años luz de Burnt Shadows, por ejemplo, y carece del rigor narrativo del que Shamsie hizo gala en A God in Every Stone. Un pelín decepcionante para mi gusto.


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