Las primeras viñetas de esta estupenda novela gráfica muestran una bandada
de urracas en el interior de un restaurante, en la oscuridad más absoluta. Los
pájaros se han posado en lo que queda de las sillas, mesas y alacenas, todo
desperdigado por el suelo entre platos y vasos rotos. En la séptima viñeta aparece la protagonista, Lucy
—a quien todos llaman Cannon—, que observa los desperfectos. Acto
seguido su amiga Trish le dice: «Ha sido interesante». Las dos rompen a reír y finalmente se ponen en
marcha y abandonan el recinto. Pero antes, Trish le pasa un plato intacto a
Cannon: «One for the road? [¿Un
último trago?]». Ella lo estampa contra la pared.
Lucy y Trish han sido amigas desde la edad escolar, proceden del mismo
pueblo (Lennoxville) y se mudaron al mismo tiempo a Montreal. En palabras de
Trish, son «las dos únicas adolescentes chinas y gay en toda Lennoxville». El apodo Cannon (Cañón) se lo puso Trish. Lo curioso es que Lucy
es una persona que traga con todo y se contiene en casi todas las situaciones
en las que, en teoría, podría o debería dar rienda suelta a la furia. Mientras
que Trish aspira a convertirse en escritora, Lucy trabaja en un restaurante de
moda de Montreal. El propietario es un pedazo de gilipuertas que se ve a sí mismo como muy cool y atractivo y
abusa de la buena voluntad de sus empleados.
Lucy trata de dotar de sentido sus relaciones con el mundo y con su
familia. En las horas libres se encarga de cocinar para su abuelo, muy
envejecido y débil. Su hija, la madre de Lucy, ya no posee la capacidad
emocional para cuidar de él: siempre fue un déspota cruel e incluso violento. Lucy
no suele participar de las veladas posteriores al cierre con sus colegas del
restaurante, pero una noche conoce a Charlotte, nuevo fichaje entre el
personal, y despierta en ella un interés romántico apasionado.
La novela, pues, conforma un poderoso retrato de una mujer sometida a
varias fuentes de estrés: es la responsable cuidadora de su abuelo; es la
empleada del restaurante en quien todos los demás confían en que les eche una
mano cuando la presión en la cocina es brutal; es también la amiga leal de
Trish, quien está utilizando (a espaldas de Lucy) muchos detalles íntimos y
privados de su vida; y la guinda la pone una nueva compañera de trabajo,
Charlotte, que se aprovecha de ella y la traiciona por su orientación sexual.Un día cualquiera en Montreal...
Los pájaros aparecen repetidamente en las ilustraciones de Lai. Cada lector
y lectora podrá interpretar su presencia de manera diferente: para mí, son los
testigos o acompañantes mudos de las difíciles circunstancias emocionales por las que continuamente atraviesa Lucy. Aunque
en la milenaria cultura china las urracas representan la buena suerte o buenas
noticias, como motivo en los dibujos parecen indicar trauma o tensión. Hacia el
final de la novela, Lucy trata de explicarle a Trish la visión de las aves (que
nadie más ve, por supuesto).
Para su amiga, quizás sean meramente un símbolo de protección, algo así como el
ángel de la guarda, pero en grupo.Tienes la cabeza llena de pájaros...
| ¿El terror australiano tiene un sabor especial? |
La metodología gráfica
de Lai es extremadamente básica. Blanco y negro, generalmente cuatro recuadros
por página; únicamente cambia el color de fondo a rojo cuando ilustra las películas
de terror que Trish y Lucy ven juntas. La novela las pilla en pleno atracón de filmes
australianos de terror. Los diálogos son perfectamente creíbles y reflejan el
entorno bilingüe de la ciudad canadiense. Cuando Trish interrumpe a Lucy (cosa que
hace con demasiada frecuencia), Lai superpone los bocadillos de Trish por
encima de los de Lucy, eclipsando sus palabras.
Cannon es un detallista estudio del periplo emocional de una mujer que repetidamente reprime las ganas de estallar y soltar la rabia que las difíciles circunstancias vitales y laborales le causan. Muy recomendable.