3 mar 2026

Reseña: Stone Fruit, de Lee Lai

 

Lee Lai, Stone Fruit (Seattle: Fantagraphics Books, 2021). 231 páginas.

La primera novela gráfica de Lee Lai presenta la ruptura sentimental de una pareja, Ray y Bron, que llevan viviendo juntas varios años. Al inicio de la historia, ambas están disfrutando de cuidar a la sobrina de Ray. Para la pequeña Ness, las dos son sus tías. Le encanta salir al parque o explorar el bosque con ellas. Cuando acompañan a Ness, Lai las convierte a las tres en criaturas míticas, con forma cuasianimal, luciendo fuertes colmillos y una larga cabellera, tal si fuesen depredadoras.

La niña tiene un efecto maravilloso sobre las dos mujeres adultas: Lai recalca el estado de absoluta alegría que las tres tienen cuando están juntas. Es una suerte de realismo mágico en representación gráfica.

«Pero conforme pasó el tiempo y cubrimos la distancia, me di cuenta de que en su interior había algo más duro, más profundo». Página 25.

Pero, por desgracia, la compañía de la niña no basta. Bron está pasando por una muy mala época y finalmente decide marcharse de la ciudad Montreal dejando a Ray sin claras respuestas sobre la dirección que va a tomar su relación a partir de ese momento.

La cara del taxista lo dice todo. Página 76.
Bron vuelve a la casa de sus padres, una familia religiosa, ideológicamente muy conservadora, que le sugiere que no llame la atención en el pueblo. La sensación que percibe Bron es de una callada intolerancia hacia su sexualidad. Es obviamente deprimente. Ni siquiera consigue el apoyo moral de su hermana pequeña, que empieza a hacerse adulta, pero no conoce otro mundo que el del pueblo y los grupos asociados a la iglesia local. Además, hay un subtexto racista en esa intransigencia: Ray es de origen chino, mientras que Bron es anglosajona.

Lai no esconde la realidad que viven muchas personas: los seres humanos decimos cosas que hacen daño, y en Stone Fruit esas palabras hieren y echan por la borda los intentos de establecer una verdadera comunicación. El título de la obra es, por lo tanto, una apta metáfora. Quien nunca haya comido una nectarina, por ejemplo, puede morderla con demasiada fuerza y hacerse daño con el hueso que la fruta esconde en su interior.

En las viñetas, Lai emplea mayoritariamente la combinación de blanco y negro, mientras que otras partes de la historia los fondos azulados y grisáceos en menor medida contribuyen a transmitir la sensación de tristeza y desconsuelo que ciertamente inculca la narración.

Es hora de despedirse... Página 229.
Al igual que en su segunda novela gráfica, Cannon, Lee Lai crea con su singular arte un pequeño universo donde lo humano es lo importante y en el que emociones y sentimientos se expresan tanto mediante palabras como mediante sus dibujos. Vale la pena releerla.

10 feb 2026

Reseña: Palestine, de Joe Sacco

Joe Sacco, Palestine (Londres: Jonathan Cape, 2003). 285 páginas.

Más de 70 000 personas asesinadas y, semana tras semana, la cifra aumenta. Cualquiera puede ver las imágenes de la Franja tomadas por satélite en Google Earth: La destrucción es total. Gaza es la mayor prisión a cielo abierto del mundo, un aberrante infierno en la Tierra, el lugar que el Ejército del estado de Israel convirtió en un macabro laboratorio, donde la muerte teledirigida no hace distinciones entre personas ni por su edad ni sexo.

El comienzo de la pesadilla vivida por Ghassan.
Periodista de profesión, Sacco creó este libro a partir de una serie de cómics (empleo la palabra porque no tengo claro qué otra podría usar) que fueron el resultado de su viaje a Palestina, las tierras ocupadas por el estado de Israel. Todo lo que dibuja en Palestine es reflejo de lo que presenció y de las experiencias que compartió con las personas que allí vivían en esos años. El libro transmite en el formato gráfico el execrable y violento racismo y el odio de los soldados de las Fuerzas Armadas israelíes, los testimonios de las brutales torturas a las que someten a quienes arrestan por motivos espurios. También se hace eco de la esperanza que todavía tenían los palestinos cuando los acuerdos de paz parecían viables y la creación de un estado palestino era posible. Pienso que nadie decente puede en 2026 argüir que, dada la actual situación, eso sea remotamente posible.

Pero volviendo al libro, la idea que como lector me hago de esta obra de hace 25 años es que, si cuando Sacco representó gráficamente el horror que presenció y vivió en Gaza y en Cisjordania hace casi 30 años, lo que está sucediendo hoy supera con creces aquello.

Escribo esto un día después de que la policía de Nueva Gales del Sur haya provocado violentamente a quienes protestaban por la invitación realizada por el Gobierno de Australia al Presidente de Israel. Los arrestos injustificados, la intimidación y la violencia empleada contra quienes no aceptan que el representante de un estado, que está cometiendo un genocidio, venga a nuestras ciudades y se vaya de rositas dicen mucho de la hipocresía de nuestras democracias occidentales. Me resulta imposible aceptar que una teocracia basada en un régimen de apartheid, la violencia indiscriminada, el racismo más repulsivo y la continua usurpación de tierras ajenas merezca credibilidad alguna.

Welcome to Gaza?
Señalaba Edward Said en su introducción a la edición de Palestine de 2003: «No hay parte en la que Sacco se acerque más a la realidad existencial vivida del palestino corriente que en la representación que hace de la vida en Gaza, el Infierno nacional. La vacuidad del tiempo, la monocromía, por no decir la sordidez, de la vida cotidiana en los campos de refugiados, la red de los trabajadores humanitarios, las madres desconsoladas, los hombres jóvenes desempleados, los maestros y maestras, los policías, los vividores, los círculos que se forman en todas partes en torno al té o el café, la sensación de confinamiento, el barro siempre presente y la fealdad que transmite el campo de refugiados, que resulta tan icónica para toda la experiencia palestina: todo ello lo reproduce con una fidelidad casi terrorífica y, por paradójico que parezca, también con delicadeza. En tanto que personaje de esta historia, Joe Sacco se encuentra ahí para, compasivamente, comprender e intentar experimentar no solamente por qué Gaza es un lugar tan representativo, con sus espacios de irremediable hacinamiento y de desarraigo, de la desposesión palestina, sino también para afirmar que ahí está, que de alguna manera hay que explicarlo en términos humanos, en secuencias narrativas con las que cualquier lector se puede identificar». (mi traducción)

¿Se puede explicar en términos humanos un genocidio? Nada puede justificarlo. Nada justifica ni puede justificar el asesinato en masa de niños, mujeres y hombres inocentes.

Rostros desencajados en todas las páginas de Palestine.
Palestine pasará a la Historia como una de las primeras crónicas de un infierno terrestre destiladas por medio del dibujo. Su importancia queda demostrada por el hecho de que ya haya sido publicado en las cuatro lenguas del estado español: en 2013, a edición en lingua gallega da editorial ‎Rinoceronte Editora, con tradución de Rafael Rodríguez Salgueiro; en 2015, la edición en castellano de Planeta Cómic, traducido por José Torralba Avellí; 2023an, Astiberri Ediciones argitaletxeak argitaratu zuen euskerazko edizioa, Julen Gabiriak itzulita; i finalment, l’any 2025, l’edició en català publicada per Planeta Cómic, amb traducció a càrrec de Joaquim Toset Masdeu.

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