26 dic 2023

Reseña: Bulk Nuts, de Mandy Ord

Mandy Ord, Bulk Nuts (Summer Hill: Gazebo Books, 2023). 257 páginas.

El último libro de Mandy Ord continúa adoptando el formato de cómic autobiográfico. Bulk Nuts [Frutos secos a granel] se compone de veintisiete episodios de temática variada, aunque siempre personal. Abarcan desde la infancia de la autora a sus años en Canberra como estudiante y empleada en la más conocida tienda de cómics y tebeos de la capital, Impact Comics.

Como se vio en When One Person Dies the Whole World is Over, Ord dibuja su mundo y se dibuja característicamente con una figura un poco deformada y con un solo ojo. Es una especie de alter ego de la autora, que domina la viñeta siempre que la plasma en ella. La primera historia, ‘Bangs’ [Flecos], es impactante: durante una visita a un lugar indeterminado, camino del supermercado, Mandy pasa por delante de un par de hombres un tanto desaliñados que están fumando cerca de las puertas de los servicios públicos. Le parece oír un comentario despectivo procedente de uno de ellos; se encara con ellos y le recrimina sus palabras. El hombre, cariacontecido, con tono de arrepentimiento le dice que simplemente había dicho que le gustaban sus flecos. Mandy se aleja pensando que ella no tiene flecos.

Impera en este volumen de historias una economía de las palabras. En una gran mayoría de viñetas aparece como mucho una palabra; a veces dos, y en muchas ocasiones, ninguna. Esta parquedad de signos lingüísticos funciona a la perfección en algunas historias, como es el caso de ‘Caravan’, en la que Ord narra una ocasión durante sus años en Canberra, en la que tuvo la extraña sensación de que un coche la estaba siguiendo por las solitarias calles de un barrio de Canberra. Porque los humanos somos seres muy dados a pensar lo peor, la protagonista asocia las imágenes de un programa televisivo sobre los criminales más buscados en Australia y la inusual situación en la que un coche parece moverse siguiendo sus pasos.

La técnica de la cartela escueta, sin embargo, no me parece igual de efectiva en otros episodios de Bulk Nuts, y los dibujos no logran completamente compensar esa falta, por ejemplo en ‘Sedaris’, sobre esa extraña (a veces enojosa) relación que se establece entre la persona que está mirando ropa en una tienda y el dependiente.

Además de la primera historia de Bulk Nuts, destacaría ‘Machete’ y ‘Smoothie’. En ‘Machete’, Ord recuerda con cariño un cuchillo de grandes dimensiones con el que solía cortar pedazos de calabaza en una tienda de productos orgánicos en la que trabajó varios años.

‘Smoothie’ es, con mucho, el cuento gráfico más largo y desarrollado de esta colección. Mientras la autora rememora los tiempos de la escuela primaria en los que se metió en líos junto con otros compañeros de clase, en el viaje de regreso a casa le sucede un incidente inquietante: un coche patrulla pone en marcha las luces de emergencia y persecución y la obligan a parar. Su sensación de impotencia, de ser el objeto de un escrutinio extremado, arbitrario y excesivo es algo por lo que todos hemos pasado alguna vez a manos de los uniformados.

Si yo fuera una araña, me defendería... picando.
Con una gran abundancia de ironía que Mandy Ord dirige contra sí misma, Bulk Nuts resulta ser un libro entretenido, una nueva y jocosa adición a la lista de trabajos de esta dibujante australiana.

Reseña: Silence is a Sense, de Layla AlAmmar

 

Layla AlAmmar, Silence is a Sense (Londres: The Borough Press, 2022). 247 páginas.

El comienzo de esta novela es intrigante: la narradora observa atentamente las ventanas de las torres del complejo residencial en el que vive y te cuenta qué es lo ve en cada una de las viviendas; mejor dicho, te cuenta lo que hace cada una de las personas a las que ve al otro lado de la ventana. Así, el primer capítulo se titula ‘No-Lights-Man’, un vecino que «se cambia de ropa, se bebe unos refrescos y unas sidras, y funde un poco de queso sobre las tostadas, y todo sin encender las luces». (p. 1; todas las citas del libro están traducidas por mí). ¿Por qué mata el tiempo esta mujer vigilando a sus vecinos? ¿Tiene miedo de alguno de ellos?

Unos párrafos más adelante, la narradora nos dice que tiene una caja en su cabeza, donde guarda las cosas que le resultan ser demasiado, las cosas que no tienen sentido: «Imágenes y sonidos y olores y texturas que languidecen en cajas, atiborradas y escondidas, apiladas en una habitación en mi mente. Llenan todos los rincones, suben por las paredes hasta arriba del todo, caja sobre caja, hasta el techo. A veces esa habitación se ensancha y se hincha igual que el vientre de una parturienta. Sus márgenes punzantes hurgan en mi mente. Casi nunca hay tranquilidad en ese sitio». (p. 2)

La mujer es una joven siria, concretamente de Alepo. Ha llegado a una ciudad inglesa que la autora no identifica. Desde su llegada, ha comenzado a estudiar una carrera. Sabemos que no habla nunca con nadie en público y que no lo hace por decisión propia; además, noes religiosa: rara vez acude a orar en una mezquita cercana. Sin embargo, cuenta con un excelente dominio de la lengua inglesa, pues escribe, y mucho. Bajo el seudónimo de Voiceless, la joven firma sus artículos para una revista en línea. Son piezas tan expresivas y espléndidas, redactadas en un estilo que se acerca tantísimo a la perfección, que algunos de sus lectores la acusan de no ser una refugiada de verdad, de ser un engaño.

No es Khan Younis en diciembre de 2023, pero podría serlo. Alepo, octubre de 2012. Fotografía de Voice of America.

Una importante parte de la trama (si es que se le puede llamar así) de la novela la forma la correspondencia de Voiceless con Josie, la editora de la revista digital. Mientras que Josie quiere que la joven siria deje de personalizar sus columnas (lo que significaría estrechar ese túnel por el que Voiceless podría enunciar las múltiples formas que ha adoptado el trauma de sus últimos meses en Siria y su larga huida por Europa), la editora prefiere artículos menos politizados en torno a lo que significa vivir bajo el estatus de refugiado en la Inglaterra de la segunda década del siglo XXI. El trasfondo político lo marcan los entonces recientes atentados de Manchester, Londres o París, por ejemplo. Escribe Josie:

«Estimada Voiceless:

He esperado hasta después de publicar tu último artículo para enviar esto porque no quería que pensaras que yo esperaba que cambiases de opinión en base a lo que estoy a punto de decirte. […] Lo que quiero decires que me preocupa que estés pasando por alto la violencia muy real e inequívoca que ha estado teniendo lugar en Gran Bretaña en los últimos meses. Al hacer tu declaración sobre la islamofobia y los refugiados, etc., me temo que quizás estés subestimando la horrible violencia que está ocurriendo en nuestras calles. Entre algunos de los compañeros de la revista se extiende la sensación de que puede que estés trivializando, o incluso hilando muy fino, al hablar de este tema.

En estos ataques ha muerto gente de verdad. Gente de verdad con familia, que tenían sus vidas, sus trabajos y sus amigos. Gente que estaban aquí la semana pasada y ahora, de repente, ya no están. […]

Estas son algunas de las cosas a tener presentes cuando redactes tus artículos en el futuro» (p. 126-7).

De modo que cuando Voiceless comienza a contar su propia historia, a Josie se le atraganta: «Estas, sí quiero publicarlas. No me malinterpretes. Pero quizás podríamos mitigarlas un poquito, o simplemente centrarnos en un episodio y desentrañarlo para los lectores». (p. 166)

Como si se pudiera temperar el trauma de la guerra, del terror de la represión política. De lo que son y significan los bombardeos indiscriminados en un barrio de una ciudad cualquiera como Alepo:

«Los bombardeos con barriles te matan. Estos bombardeos infernales que arrasan tu casa, tu tienda de la esquina, tu escuela y esparcen en el viento a miles de personas en cientos de miles de fragmentos infinitos. Los francotiradores situados en los tejados del lugar de trabajo de tu madre o de tu padre. Los guardas carcelarios con sus barras de hierro que utilizan para meterte el sometimiento a través de la piel mojada. Los traficantes y contrabandistas, los hombres desesperados. Esas son las cosas que te matan.» (p. 163)

Todavía tienen bien agarradas las riendas del poder, cada uno a su manera. La foto es del 21 de noviembre de 2017. Fotografía proporcionada por Kremlin.ru a Wikipedia Commons.
Al poner de relieve el mutismo oral de la narradora ante la sociedad, AlAmmar construye un relato verosímil, porque el trauma se expresa a través del silencio, y éste es mucho más que el vacío que otros leen en él: el silencio es, en el caso de Voiceless, un acto de habla. La escritura, al fin y al cabo, es un acto comunicativo que exige tanto la observación del lector como su empatía. AlAmmar escribe desde la posición de la empatía. Poseer excelentes dotes de observación le permite elaborar la narración de Voiceless y presentarla repleta de recuerdos, todos teñidos de violencia, de representaciones incoherentes y cuadros desquiciados, pero cuando la joven siria encuentra momentos de paz al escribir, el lenguaje es lirico y político al mismo tiempo.

Si ya era un libro necesario cuando se publicó por primera vez en 2021, ahora, en este año 2023 que se nos va, pienso que Silence is a Sense resulta incluso más urgente y que debiera traducirse a tantos idiomas como sea posible.

17 dic 2023

Fabien Toulmé's Hakim's Odyssey, Book 3: A Review

Fabien Toulmé. Hakim's Odyssey, Book 3: From Macedonia to France (University Park, PA: Graphic Mundi, 2022). 249 pages. Translated into English by Hannah Chute.

The third instalment of this collection follows Hakim and his son Hadi in their journey across Europe. Having left Syria and tried his luck in Lebanon, Jordan and Turkey (Book 1), they cross over to Greece in a leaky boat and are confronted by the EU barriers of dilly-dallying bureaucracy, the rogue people-smugglers and price-gouging scoundrels as well as the widespread animosity against people who are simply feeling political repression and persecution (Book 2).

Hakim's Odyssey, from Syria to France, completed in close to three years.

With his wife Najmeh having already settled in France, Hakim decides not to wait for an administrative miracle of sorts and pushes on, crossing the border into Macedonia, followed by Serbia and Hungary. Now, Hungary may be part of the Union, but that does not make it a welcoming place for refugees. In fact, once in Hungary, Hakim and Hadi are put into a camp where conditions are, simply put, dreadful.

No comment...
Not every day in their odyssey is beset by bad vibes and hostile attitudes, though. In some places they are given assistance by total strangers; other people who share their plight offer advice and provide very useful information on border crosses and how to avoid arrest. Yet money runs out too quickly. They are exposed to bad weather; Hadi is constantly hungry and also gets a little sick. But Hakim’s perseverance pays off and after several months they make it to Austria, Switzerland and finally, Aix-en-Provence, in France, where Najmeh has been waiting for their arrival for two years.

This kind of person should be forced to walk across Europe with hardly any money in her pocket and fleeing political repression. And every time and wherever she was told to "leave", she should be forced to backtrack her way by 350 Km. Just for the sake of it, just so she would get fitter, since a change of mind or heart appears to be impossible. 

Someone knocks on a door and an extraordinary trilogy is born... FIN.
In his epilogue, Toulmé stresses the fact that Hakim’s odyssey does not simply end when he reaches France, because their life journey keeps going: they need to integrate into their new country, learn the language, find jobs and enrol their kids at school. They will contribute to their new community in ways that few local people will actually realise. This is a reality that gets distorted by the lies, the misinformation and the hatred of the antimigrant discourse regrettably so prevalent in the West.

The three books in this trilogy should become part of middle and high school reading sets. It is a sobering story, magnificently drawn and narrated.

 Yes, it is important to record certain details of History. City of Vienna Information for Refugees Arriving from Hungary at Westbahnhof Railway Station. Photograph by Manfred Werner (Tsui).

29 nov 2023

Reseña: Ducks: Two Years in the Oil Sands, de Kate Beaton

Kate Beaton, Ducks: Two Years in the Oil Sands (Londres: Jonathan Cape, 2022). 430 páginas. 

Cuando el sector minero australiano estaba en su punto más álgido, en la primera década de este siglo, recuerdo que uno de mis cuñados barajaba la idea de irse a trabajar al oeste de Australia (la región de Pilbara, donde están las mayores minas de hierro). El razonamiento era que en un año podía ganar lo que en su trabajo normal le llevaría cuando menos cinco años. No se fue y nunca más volvió a hablar de ello.

Cuando Kate vio la aurora boreal... (p. 131) 
 
Una aurora boreal a unos 11 000 metros de altitud en Canadá, captada en fotografía por Yevgeny Pashnin el 22 de enero de 2004. © Yevgeny Pashnin.

Ducks es la autobiografía en formato de novela gráfica de la experiencia de la canadiense Kate Beaton como trabajadora en las explotaciones petrolíferas del norte de Canadá. Abarca casi tres años en diferentes ubicaciones de Alberta. Beaton, oriunda de Nueva Escocia, decide probar fortuna en las arenas petrolíferas para poder pagar su deuda estudiantil rápidamente. Una mujer joven sin experiencia alguna en el campo industrial se traslada a un lugar donde el sexismo y la misoginia son el pan nuestro de cada día (casi he reemplazado esa palabra con otra: «hora»).

Una de esas fiestas... (página 209)

Beaton ahonda en la brutal sensación de aislamiento al tiempo que describe situaciones surrealistas como la irrupción «por error» de tipos bebidos en su dormitorio. Pero conforme avanza en su narración, el enfoque pasa a abarcar también la explotación de los recursos naturales y la calamidad que eso supone para el medio ambiente y para las poblaciones indígenas del norte de Canadá. La muerte de una gran bandada de patos es el detonante. El libro acomete la tarea de denunciar el doble coste de la industria petrolífera canadiense: el ecológico y el humano. Y cumple con creces.

Página 329. 
Asimismo, el libro apunta hacia la inhumana cultura prevalente en el lugar de trabajo. La mayoría de los empleados padecen estrés y depresión, se sienten extremadamente solos y recurren al alcohol y las drogas.

Un libro muy completo (pero largo) en el que los dibujos demuestran el buen hacer de Beaton para definir las emociones de los personajes en determinadas situaciones. Le vendría bien, si acaso, algo de colorido, pero su lectura me resultó amena.

17 nov 2023

Reseña: Los Living, de Martín Caparrós

Martín Caparrós, Los Living (Barcelona: Anagrama, 2011). 430 páginas.

Ay la Argentina, ese lugar en el mundo que este mismo fin de semana tiene una cita ineludible en las urnas que bien pudiera cambiar su destino de forma brutal e incluso permanente. Ya en 1993, en un situación que para mí no terminaba de tener sentido, los argentinos se ofrecían a comprarme dólares cuando el cambio de divisas oficial era uno por uno. Hoy es un país en el que la moneda estadounidense tiene distintos valores en pesos según sea el mercado en el que uno se mueve. Así de loco es el asunto, mientras que uno de los dos candidatos propone la dolarización de la economía. Suerte para todos.

En Los Living, Caparrós elabora una especie de novela picaresca argentina de principios de siglo. El antihéroe protagonista es Nito, quien a modo de premonición nace el día de la muerte del General Perón («Cuando yo nací y murió Perón, muchos sufrieron porque lo idolatraban y lo necesitaban —o, por lo menos, estaban convencidos de que lo necesitaban.» (p. 15) Y casi cincuenta años después —toda una vida, che— diríase que todavía hay quienes creen que lo necesitan.

El General y Evita, figuras fundamentales de la historia argentina del siglo pasado.  Fotografía de Ramón Belozo.

Nito crece con la Argentina y las vicisitudes del país del último cuarto de siglo. Su niñez es una serie de vivencias que Caparrós narra con clarísima intención satírica en primera persona, al tiempo que intercala con retazos de una conversación a tres bandas que, a medida que avanza la novela, se revela como mucho más que el diálogo de besugos que en un principio parece ser.

La guerra de las Malvinas, la represión militar, el menemismo. Todos son elementos que dibujan el telón de fondo de la vida de Nito. La absurda muerte de su padre cuando apenas era una criatura va a marcar sus primeros años de manera decisiva. Víctima del bullying en la escuela, Nito aprende a la fuerza a valerse por sí mismo: descubre que la ingenuidad simulada puede servirle para abrirse camino en la vida.

Si de algo peca Caparrós en la elaboración del relato es la reiteración de ideas. El relato de Nito visita las mismas obsesiones con excesiva frecuencia. La irrupción del inefable clérigo brasileño Trafálgar en la novela sirve (quizás con demasiadas páginas) para enlazar la infancia y adolescencia de Nito con el proyecto ideado con el Pitu Carpanta, los living, el embalsamiento de los muertos como invitación a que los argentino puedan ‘convivir’ con los seres queridos ya finados no solamente de recuerdos, si se quiere, pasando por la maquinación para la que el brasileño recluta a Nito. El propósito de todo es, lógicamente, engañar y quitarle el dinero a los crédulos.

El primer lugar adonde mi buen amigo Salama me llevó en Buenos Aires fue al cementerio de Recoleta, al mausoleo de Evita. Y no es que hubiera momia alguna que contemplar, como es el caso de Uncle Ho en Hanói. El concepto que significaba su figura seguía siendo entonces (hablo de 1993) absolutamente central para la vida social y política argentina.

Atención, Sr. Pérez Reverte: hete aquí un amigo. Fotografía de Martín Caparrós a cargo de Esther Vargas.   
Los Living es una sátira a ratos extravagante aunque constantemente provocadora. Está regada con mucho humor negro y te regala una abundante crítica de la religión, del arte y de la sociedad porteña, con un epílogo que el autor agrega al final para dotar a la novela de un desenlace, que claramente se hacía necesario. Un libro muy entretenido.

8 nov 2023

Chooks

Front to back: Larry, Pollito and Turulata.


Three magnificent chooks are now living in our garden. Their names, after careful deliberations and many instances of fierce debate (ha!), have been decided. Larry (after Larry Bird), Pollito (after the evil bird in Despicable Me) and Turulata (Spanish for flabbergasted).

The Coop

The suburban housing prevalent in the ACT allows this kind of self-sustainable (ad)venture. All you need is a coop (easy to purchase, assemble and clean), the chooks, the time and the effort. Come wintertime, the chooks will spend lots of time inside the coop, resting on the straw and waiting for the sun to break through the darkness, the fog and the cold. But now, as summer approaches, they appear to be having a great time.

And only twenty-four hours after their arrival, Turulata has presumably laid the first egg. The first of many, we hope. 

The word 'chook' is one of my favourite Australianisms. I remember how it confounded Professor Jeremy Munday during an excellent translation workshop he conducted at Monash University many years ago!

Benvingudes! Bienvenidas! Welcome home, chooks!

Larry - Buffalo Tom

13 oct 2023

Reseña: Walk me to the Corner, de Anneli Furmark

Anneli Furmark, Walk me to the Corner (Montreal: Drawn & Quarterly, 2022). 228 páginas. Traducido al inglés por Hanna Strömberg.

'Hey, that's no way to say goodbye'. Leonard Cohen y Julie Felix, diciembre de 1967.

Elise publica un artículo sobre la ansiedad causada por el cambio climático y los problemas de sueño en la sociedad actual y acude a un acto cultural, donde conoce a Dagmar. Elise está casada con Henrik, tiene dos hijos ya adultos; por su parte, también Dagmar está casada (con una mujer llamada Ann Charlotte) y tiene dos hijas. Pero durante el breve tiempo que dura el acto y al despedirse, entre ambas ocurre algo indefinible y surge una atracción que conduce a lo que Furmark titula 'Lo inevitable'.

El comienzo de lo inevitable...
Si para Elise zambullirse en una relación sentimental con Dagmar es algo completamente extraño, novedoso y, en cierto modo, inexplicable, para Dagmar ese magnetismo que ambas han descubierto es tenaz e irrenunciable. Elise se lo confiesa a Henrik, quien, completamente dolido se aleja poco a poco de ella y encuentra refugio o consuelo en una compañera de la universidad. A Dagmar, en cambio, no le entra en la cabeza la idea de renunciar a la estabilidad de su unidad familiar. Sin embargo, sigue pidiéndole citas a Elise.

Utter miserableness... Henrik y Elise con la abogada. 
Walk me to the corner es una historia inusual. Pocos autores escogerán una historia de atracción sensual y romántica entre dos mujeres adultas. Furmark lo hace. Y es a través de una novela gráfica con delicados dibujos sin encuadre. Los diálogos son frecuentemente textos enviados de un teléfono móvil a otro, apenas unos pocos caracteres. Mucho más comunicativos pueden resultar los dibujos que ocupan toda la página o páginas repletas de dibujos sin palabra alguna.

Como si fuera un parque de atracciones, y de pronto, se encienden las luces...

Con una refinada paleta de colores suaves, Furmark transmite lo que es un drama intensamente emocional. El último capítulo, 'Amusement Park', concluye la historia de la mejor manera posible. Un buen libro con una estupenda traducción al inglés a cargo de Hanna Strömberg.

29 sept 2023

Reseña: The Comfort of Strangers, de Ian McEwan

Ian McEwan, The Comfort of Strangers (Londres: Penguin Random House, 2016 [1981]). 166 páginas.

Hace más de 30 años, de regreso a mi València natal tras el habitual viaje estival a Europa, conocí en el tren a una joven pareja alemana (los dos eran estudiantes en la Universidad de Heidelberg, si no recuerdo mal). Siendo ya bastante tarde a la hora en que llegamos a nuestro destino, les ofrecí alojamiento por una noche en el viejo piso familiar, vacío en aquella época. La electricidad estaba desconectada pero sí había agua. No era lujo alguno, pero les permitía ahorrarse un dinerillo. El caso es que aceptaron, a la mañana siguiente se fueron a buscar una pensión barata en el centro y no volví a verlos nunca más. Por suerte para ellos, a principios de la década de los 90 yo no era un asesino psicópata. Ahora, en 2023, ya me he hecho demasiado mayor para ese tipo de hobbies.

No había leído esta novela de McEwan hasta ahora. Era una especie de borrón en mi carrera lectora que me apetecía arreglar. The Comfort of Strangers se publicó en 1981, hace 42 años (ahí es nada) y ciertamente no ha envejecido tan bien como un buen vino tinto. Aunque en sus páginas uno puede detectar al estupendo McEwan de la novedosa, inquietante y refrescante The Cement Garden, la premisa básica de esta novela es, en buena medida, fallida. Desde el mismo comienzo, la trama apunta claramente a un tema siniestro (¿Un crimen pasional? ¿Un asesinato con tintes sexuales?). Pero tan pronto como se explicita la interacción de los únicos cuatro personajes que podrían catalogarse como tales, resulta bastante evidente que el elemento sádico va a jugar un papel importante en la historia.

Un breve resumen de la trama nos lleva a una ciudad italiana con muchos canales y góndolas, a la cual han ido de vacaciones Colin y Mary, una pareja inglesa de mediana edad (ella está divorciada, él no tiene ni interés ni prisa alguna por cambiar su estado civil). A veces parecen hablar en un código propio, según el cual lo que no se dice tiene mucho más significado que lo dicho. Su idea de unas vacaciones no difiere de la de muchos otros: dormir, beber, fumar marihuana y sexo.

La tercera o cuarta noche, en vez de salir del hotel con tiempo para elegir un restaurante antes de que les cierren, salen a las nueve y sin mapa. Por supuesto, se pierden y se quedan sin cenar. Ahora en 2023, McEwan no podría haber usado ese recurso: ¿Quién no tiene acceso a un mapa en su teléfono móvil, o en su defecto, pregunta al primero que encuentra por la calle?

Como para salir de noche sin conocer la ciudad, sin mapa y sin destino. El laberinto veneciano se está hundiendo, por cierto.
Famélicos, cansados y desorientados, encuentran a Robert – aunque la sintaxis es no es la correcta – es Robert el que los encuentra a ellos. No es tan difícil encontrar ‘por casualidad’ a alguien a quien has estado vigilando desde su llegada a la ciudad. Robert ejecuta a la perfección el papel de perfecto anfitrión en su ciudad: los lleva a su bar, los emborracha y los invita a dormir en su casa. ¿Perverso, siniestro y ominoso, me dice usted? Eso es poco.

Y digo que es poco porque apenas unas horas después, y antes de la cena, Robert le propina un fuerte puñetazo en el estómago a Colin sin venir a cuento. Si tan mal te sienta el entrante, ¿Por qué te quedas hasta los postres? Y si Mary descubre que Colin está en alguna de las fotos que Robert tiene en su salón, ¿Por qué no salen corriendo? Cualquiera con dos dedos de frente lo haría, ¿no crees?

Pese a la elegancia, el buen hacer técnico y la creación de una atmósfera tan lóbrega y siniestra como las mismas mazmorras de la Santa Inquisición, no todo vale por amor del suspense. Como apuntaba una de las reseñas del libro que he consultado: «Puede que un autor se salga con la suya haciendo que sus personajes resulten ser ingenuos, pero tan pronto como el lector mismo les grita y les llama idiotas por seguir la trama de la novela, cabe decir que el autor ha perdido el control de su propia narración» (mi traducción).

The Comfort of Strangers tardó bastante tiempo en publicarse en castellano y en catalán. Apareció una década después, en 1991, como El placer del viajero (la traducción del título es un tanto extraña, la verdad) en Anagrama (traducido por Benito Gómez Ibáñez). I en català es va publicar l’any 1997 amb el títol El confort dels estranys, amb traducció de M. Trias, en Destino. Possiblement estiguin ambdues ja descatalogades!

Un pelín decepcionante.

21 sept 2023

Reseña: Your Wish is my Command, de Deena Mohamed

Deena Mohamed, Your Wish is my Command (Londres: Granta, 2023). 526 páginas.

¿Quién no recuerda la fantástica escena de Las mil y una noches en la que, por casualidad, Aladino libera al genio de la lámpara? El mero hecho de que un ser tan poderoso estuviese atrapado en una botella ya colmaba tus ansias como lector infantil de que volase tu imaginación hasta tierras exóticas, pero también la idea de disponer de cualquier deseo, que se haría realidad en el momento en que lo pronunciases, era todavía si cabe más tentadora.

En realidad, el tema central de Your Wish is my Command apunta hacia la flaqueza inherente al ser humano: la aspiración de conseguir lo que deseamos (sean riquezas, salud o amor – las tres cosas necesarias en la vida según la canción) nos puede conducir al límite. Mohamed comienza el libro plasmando un anuncio informativo del gobierno egipcio en el que se combaten los deseos de baja categoría embotellados (los de tercera clase los venden enlatados). Una mujer compra uno de ellos en una tienda y al llegar a case lo abre y pide al genio que le haga perder ocho kilos. El genio le corta un brazo y una pierna.

Página 90: Aziza ante la Autoridad. Los pobres no tienen derecho a soñar...

El libro está dividido en tres partes. En la primera, Aziza es una viuda pobre que arrastra la deuda contraída por Abdo, su marido, que murió tras desear repetidamente un Mercedes con deseos de tercera clase. Tras varios fracasos entre los que destaca cuando consigue un Mercedes de miniatura, a Abdo lo atropella un Mercedes que circulaba a toda velocidad. Aziza quiere superar el dolor de su pérdida con un deseo de primera clase. Reúne el dinero y lo compra en el quiosco de Shokry, que tiene tres a la venta.

Sin embargo, Aziza choca con la burocracia estatal. Para poder utilizarlo, primero ha de registrarlo en el Ministerio de Deseos. Los funcionarios asumen que una mujer pobre como ella ha debido de robarlo, lo confiscan y la encarcelan. ¿Quién se cree ella que es? Una mujer desdichada nunca podría alcanzar el nivel de las clases pudientes, y de ello se encargan los funcionarios que hacen cumplir la ley a rajatabla. ¿Hay un subtexto subversivo? Naturalmente.

Nour. Una versión contemporánea del viejo dilema: ¿Ser o no ser?
La segunda parte nos lleva hasta Nour, una joven estudiante universitaria con problemas de depresión, tedio y apatía por todo. Tampoco la terapia ayuda. Buscando escapar del atroz ciclo anímico del que no sabe cómo salir, Nour adquiere el segundo de los tres deseos de primera clase que tiene Shokry. Cuando finalmente abre la botella, su deseo es simplemente poder ser ella misma y poder salir adelante cada vez que lo necesite.

Shokry y Hagga. Aquí el burro está enojado, pero al final de la novela es el protagonista inesperado.
El protagonista indiscutible de la tercera y última parte es el propietario del quiosco, Shokry, que se debate entre deshacerse del último deseo de primera clase que heredó de su padre o regalárselo a la señora que le compra cigarros a diario, la vieja Hagga, que padece una enfermedad terminal. Mohamed lleva al lector al origen de los tres deseos que Shokry se niega a usar para sí mismo.

El mundo que traza la autora de Your Wish is my Command contiene magia y fantasía, pero una lectura cuidadosa te hace ver la dura crítica al sistema económico capitalista y a las consecuencias que todavía se viven y se sufren por causa del colonialismo de los siglos XIX y XX. La industria de los deseos, cuenta Mohamed, la iniciaron las potencias europeas, que en lugares como Egipto descubrieron cómo extraer y embotellar los deseos para venderlos. Del mismo modo que hay deseos de primera categoría (que solo los ricos pueden en teoría permitirse), surge toda una industria dedicada a la venta de deseos de segunda y tercera categoría, los cuales causan más perjuicios que otra cosa.

Mohamed dota a sus personajes de características esencialmente humanas: la vacilación y la noción del peligro que supone el poder que conlleva concretar tus deseos están presentes en todos ellos (excepto en la vieja Hagga, que sabe que sufre un cáncer terminal). Your Wish is my Command (Shubeik Lubeik en el original árabe) es una representación gráfica llena de matices y ecos de lo que nos hace tan frágiles: la condición humana. ¿Es acaso lo que queremos lo que realmente necesitamos?

Guía informativa sobre la nueva legislación relativa a los deseos.
Originalmente se publicó en tres volúmenes (de ahí las tres partes) y lo ha traducido la propia autora al inglés. Una curiosidad es que el libro se lee de izquierda a derecha, tal como se lee en la lengua árabe. Una obra impresionante tanto en su aspecto artístico como en el narrativo. Paneles a todo color con infinidad de detalles que te sumergen en las calles de El Cairo, lóbregas imágenes en negro, diagramas y gráficos que revelan los altibajos emocionales de Nour, o gráficos informativos sobre la historia de la explotación de los deseos. Your Wish is my Command ha recibido ya varios premios, entre ellos el Gran Premio del Festival de Comics de El Cairo. Muy, muy recomendable.

Pese a su aparente simplicidad, los dibujos son exquisitos. Tus deseos son mis órdenes.

7 sept 2023

Reseña: The Shrinking Nation, de Graeme Turner

Graeme Turner, The Shrinking Nation (St. Lucia: UQP, 2023). 232 páginas.

El próximo catorce de octubre será un día importante en Australia. La ciudadanía debe decidir (puesto que el voto es obligatorio) en referéndum si aprueba o no una enmienda a la Constitución, por la cual los pueblos originarios pasarían a contar con un órgano consultivo y asesor propio, que aportaría sus puntos de vista al ejecutivo federal en relación con todos los temas que les afectan, en un nivel político similar al del parlamento federal.

El Profesor Graeme Turner ha publicado hace apenas tres meses este ensayo en el que denuncia la desastrosa situación a la que la miopía, cuando no la incompetencia, la desidia o incluso la perversidad de diversos gobiernos que los australianos hemos sufrido en las dos últimas décadas ha abocado al estado-nación.

Turner es historiador cultural. Ha estudiado en profundidad las transformaciones y vicisitudes por las que la cultura política australiana ha pasado desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días, y los resultados de sus investigaciones apuntan «a un cambio en la política cultural del país tan dramático que debe hacer que nos preguntemos qué lo ha impulsado. ¿Qué nos dice la manifiesta aceptación por parte de los australianos de la resistencia de sus políticos al cambio acerca de la cultura, el desplome de la confianza en la política y la democracia, el grado variable de identificación con los intereses de la nación y cómo se conceptualizan exactamente dichos intereses en la mente de los ciudadanos?» (p. 38, mi traducción).

Y no es que Australia sea un caso singular. En los últimos diez o quince años, la mayoría de las democracias occidentales han visto que la tendencia a enfrascarse en agrios enfrentamiento entre los actores políticos no solamente socava la estabilidad de la acción de gobierno sino que puede llevar a hechos lamentables de violencia e insurrección en nombre de falsos mesías y espurios salvadores de la libertad. El prácticamente absoluto cierre de las fronteras del país durante casi dos años por la pandemia del Covid-19 fue visto por muchos australianos como un recorte de sus libertades más que un mecanismo de protección a la ciudadanía. Fue un arma de doble filo, sin duda: «Australia es el único estado-nación que no solamente se negó a permitir que miles de sus ciudadanos regresaran a su casa mientras buscaban refugio de la pandemia o trataban de reunirse con sus familias, sino que además prohibió a sus ciudadanos, a los titulares de visados temporales, los residentes permanentes y los titulares de la doble nacionalidad salir del país. […] En tanto que provocación a ese sentido de pertenencia a la nación que sintieron los australianos, así como a sus derechos humanos como ciudadanos de un país soberano, es difícil imaginar alguna otra acción de la Commonwealth de Australia que socavara más sustancialmente la confianza en el gobierno». (p. 81, mi traducción).

Alguien dejó este mensaje en tierra Bidjigal, en lo que se conoce como Mascot, cerca del aeropuerto de Sydney en diciembre de 2022. Por mucho que se les haya robado, humillado y maltratado... Estas tierras siempre han sido, son y serán de los pueblos indígenas australianos. Fotografía de Kgbo. 

La severa crítica que Turner hace de los gobiernos federales desde el comienzo del siglo XXI está perfectamente justificada y comprende ambos lados del espectro parlamentario, tanto la coalición liberal-nacionalista como el partido laborista, y los medios de comunicación de masas, en particular el conglomerado mediático propiedad de Rupert Murdoch.

Turner es particularmente duro con los primeros ministros Abbott y Morrison, pero el autor ahonda en las causas de este deprimente escenario en el que los cimientos de la sociedad australiana parecen haberse desmoronado: las llamadas guerras culturales. «…ha habido una enérgica utilización de la idea de cultura como arma divisoria, en una escrupulosa obstrucción a los proyectos de construcción comunitaria anteriormente descritos. Estas guerras culturales han abarcado décadas, y sus repercusiones sociales y culturales de largo plazo han explotado el profundo filón del prejuicio y la división tan arraigado en la cultura y la sociedad australiana». (p. 167, mi traducción)

El capítulo final del libro, a modo de conclusión, lleva por título ‘Somewhere in here, there is a better country trying to get out’ [En alguna parte, aquí dentro, hay un país mejor que intenta emerger]. The Shrinking Nation es un oportuno libro de publicación muy reciente —apareció en junio— y plantea significativos interrogantes tras un muy completo estudio de los problemas que aquejan al sistema político australiano actualmente.

Uno quisiera pensar que el domingo quince de octubre, este país, al que me sumé hace más de dos décadas, amanezca mejor. Que los australianos habremos decidido dar un paso adelante en pos del progreso y la armonía. Los sondeos, sin embargo, no son nada halagüeños y no son motivo de optimismo. En mi opinión, tras la magnífica percepción que la organización del Mundial Femenino había transmitido al mundo, la comunidad internacional estará más que decepcionada si no damos este importante paso adelante. Tiempo al tiempo. Ojalá este 14 de octubre sea un día de celebración para todos; y en todas partes.

31 ago 2023

Reseña: The Revolt against Humanity, de Adam Kirsch

Adam Kirsch, The Revolt against Humanity: Imagining a Future without Us (Nueva York: Columbia Global Report, 2023). 100 páginas.

El Doomsday Clock (que alguien ha bautizado en castellano como «Reloj del Apocalipsis») marca las 11:58:30 horas. Y si estamos tan cerca del final de los tiempos, no cabe ninguna duda que se debe a la humanidad. El planeta en el que vivimos sigue siendo el escenario de conflictos armados —uno de los cuales amenaza con convertirse en nuclear— y a ello hay que agregar una imparable crisis climática que seguramente conllevará la destrucción de numerosos ecosistemas y descalabros económicos sin precedentes. ¿Es de extrañar que haya quien abogue por poner fin al dominio de los humanos?

En este breve estudio o informe, el poeta estadounidense Adam Kirsch examina dos corrientes ideológicas que, desde perspectivas diferentes, se rebelan contra la humanidad y propugnan un futuro para el planeta en el que no existamos. Grosso modo, son dos escuelas que comparten muchos elementos, pero difieren diametralmente en cómo se llegaría a ese desenlace.

La primera engloba a quienes se definen o identifican como antihumanistas del Antropoceno y prevén (al tiempo que aplaudirían) la extinción de la civilización humana tal como la conocemos en nuestra época. Según esta escuela, a la naturaleza, que continuamos destruyendo a un ritmo arrollador, le iría mucho mejor si dejáramos de estar presentes en el planeta.

La segunda escuela, la transhumanista, propugna una transformación del ser humano mediante la tecnología y la inteligencia artificial hasta el extremo de que ya no seamos Homo sapiens sino otra forma de vida inteligente que consiga detener la inevitable ruina a la que parece que estamos conduciendo el planeta.

Son puntos de vista que, obviamente, se oponen. Si los primeros acusan al desarrollo tecnológico y la explotación de los recursos naturales de ser la expresión incontestable de la soberbia de la civilización humana que nos ha llevado al punto crítico en el que estamos, los transhumanistas ven en la tecnología (y los avances que indudablemente nos proporcionan) una solución posthumana que sería superior al ser humano.

En cierto sentido, quienes adoptan este punto de vista reconsideran el axioma nietzscheano de la muerte de dios a manos del hombre. Solo que en vez de eliminar al ser humano, se le reemplaza con una suerte de ciborg inmortal creado a partir de nuestra propia imagen e inteligencia.

Kirsch se cuida mucho de evaluar, ya sea positiva o negativamente, la probabilidad de que los escenarios que ambas corrientes plantean o vislumbran vayan a tener lugar. Se limita a citar textos de ambas corrientes. Y no es que rechace explícitamente escenarios que, al menos hoy en día, resultan poco creíbles.

«… el hecho es que ya sabemos que la humanidad va a desaparecer. Se trata, quizás, del más importante descubrimiento moderno, el que nos condena a vivir en un mundo espiritual diferente del de nuestros ancestros. La única duda que hay es el marco temporal. Un día tras otro, nos comportamos como si el fin de la humanidad perteneciese a un futuro tan inimaginablemente lejano como la era de los dinosaurios en dirección contraria. A efectos ordinarios, un tiempo tan largo que sea incalculable es una eternidad». (p. 46, mi traducción) © Nina Paley in collaboration with Les U. Knight. Cartoon colorized by Aaron Hackmann

Sencillamente Kirsch tira por el camino de en medio: una especie de quietismo arreligioso, de repliegue personal, en el que mantener y defender la inacción bien pudiera ser más efectiva que emprender acciones mucho más desventuradas: «El primer paso para cambiar cómo representamos el mundo es cambiar el lenguaje que empleamos para describirlo. No es una tarea para políticos y activistas, sino para filósofos y narradores, quienes renuevan el lenguaje, desafiándolo a adoptar formas que no son familiares. Para los teóricos del transhumanismo, el lenguaje presenta un problema especial, porque se trata de una modalidad exclusivamente humana de cognición. Resulta paradójico: tan pronto afirmamos nuestra intención de pensar fuera, o en contra, de nuestra humanidad, hemos fracasado, pues se trata de un enunciado que solamente los humanos podrían concebir o comprender». (p. 37, mi traducción)

Si en algo destaca el librito es que el lenguaje que Kirsch emplea es muy claro. El autor incide muy sucintamente en las ideas clave que cada una de las corrientes y sus autores proponen. Y hay, desde mi punto de vista, una conclusión muy evidente: «Todos los pensadores que hemos considerado en este libro reclaman formas drásticas de autolimitación humana —signifique eso la destrucción de la civilización, renunciar a tener hijos o la sustitución de los seres humanos por parte de máquinas. Estos sacrificios son maneras de expresar ambiciones extremadamente éticas que no encuentran alcance alguno en el hedonismo de nuestras vidas corrientes: la compasión por la naturaleza sufriente, la esperanza de alcanzar un ámbito cósmico, el amor por el conocimiento». (p. 90-91, mi traducción)

It'll end in tears (I won't cry)

19 ago 2023

Reseña: Australian Deserts: Ecology and Landscapes, de Steve Morton

 
Steve Morton, Australian Deserts: Ecology and Landscapes (Melbourne: CSIRO Publishing, 2022). 298 páginas.

Para quienes no han visitado Australia, comprender las distancias, la vastedad del continente, resulta difícil. Si llegas al país en avión, cuando el aparato procedente de algún aeropuerto asiático o del Oriente Medio empieza a volar por encima de la costa del noroeste, has de saber que te quedan todavía cuatro horas y media hasta llegar a Sydney o Melbourne. Esas cuatro horas y pico, el avión va a estar cruzando la enorme extensión desértica del corazón de Australia.

Leerse este libro de Steve Morton equivale prácticamente a hacer una asignatura de un curso de posgrado en ecología del desierto australiano. Es, en cierto modo, un libro de texto a la vieja usanza, con la salvedad de que el autor incluye anécdotas personales y valoraciones subjetivas sobre el tema que trata. Morton adora los ecosistemas de los desiertos australianos, que son numerosos, bastante diferentes entre sí y completamente diferentes de otros desiertos, tanto los septentrionales (p. ej., el Sahara) como meridionales (Atacama).

«…cómo estos animales pasan meses y años enterrados en una suerte de cámara bajo la tierra, esperando la oportunidad de que se dé un breve encuentro con el mundo que hay arriba. Un amigo me sorprendió al lanzarme esta pregunta: “¿Y para qué? ¿De qué sirve un animal que se pasa el 99 % de su vida enterrado y aletargado?” En mi respuesta, le apuntaba que se le había presentado de forma real la evolución, que el punto del modo de vida de la rana excavadora es sencillamente que funciona. Y es por esta razón que nos fascinan los desiertos. En el más inclemente de los lugares, los resultados de la evolución se hacen más evidentes, tal como nos demostraba el ejemplo del insólito milagro de la rana excavadora». (p. 17, mi traducción) Fotografía de Michael Barritt y Karen May.
En poco más de doscientas cuarenta páginas Morton sintetiza décadas de investigación, trabajo de campo y decenas de miles de horas de observación y estudio. En nueve capítulos, el ecólogo analiza la flora, la fauna, los suelos, las masas de agua, su creación, persistencia y desaparición y las consecuencias que ésta tiene. Dos elementos son constantes en la explicación que da Morton de los desiertos australianos: 1) que la impredecibilidad de la precipitación lluviosa marca el curso de la vida de prácticamente todas las especies de los seres vivos en estos lugares; y 2) que la gran carencia en nitrógeno y fósforo de los suelos del interior de Australia ha determinado la evolución de la flora, que a su vez influye de forma decisiva en la fauna a la que da cobijo y alimento.

En años recientes se ha hecho más que evidente que la atmósfera del planeta se está calentando, y Morton incluye la siguiente advertencia hacia el final del libro: «El impacto del calor estival es agobiante para los seres humanos, puesto que el tamaño de nuestros cuerpos hacen difícil el esconderse del sol y del calor. La supervivencia depende de nuestra capacidad para cobijarnos del sol, que resulta ser el principio adoptado por la mayoría de los animales de la Australia árida. Los animales más pequeños, tanto los invertebrados como los vertebrados, se ocultan en madrigueras y oquedades, y muchos de ellos limitan su actividad a la noche. Los mamíferos más grandes el ganado, los dingos, los humanos y los canguros deben buscar la sombra de árboles o cuevas. Las aves son inusualmente resilientes al calor porque su temperatura corporal normal de 41ºC es tres grados superior que la de los mamíferos, lo que les otorga un colchón envidiable; aun así, las aves comienzan a sufrir a temperaturas superiores a los 45ºC. Durante el día, el estrés térmico del verano es un riesgo constante para los animales vertebrados activos». (p. 229, mi traducción)

Australian Deserts ofrece una abundancia de detalles sobre especies, lugares e interacciones entre los distintos componentes que integran ese ecosistema que describe. Y destaca especialmente la importancia que el fuego como técnica de dominio del medio ambiente ha tenido en la antiquísima cultura indígena: «Con frecuencia, los debates en torno al fuego implican una mezcla de ciencia y cultura. La gente de ascendencia europea muchas veces albergan muchas dudas respecto al fuego: parece una creencia implícita que una tierra ennegrecida es algo malo. En cambio, recuerdo ver el gozo en los rostros de las mujeres Warlpiri en Papunya mientras iban prendiendo fuego para luego cazar varanos gigantes, y así hacer una buena limpieza del terreno. Pienso que sería prudente intentar comprender el lugar por sus propios méritos en vez de reflejar inconscientemente una cultura septentrional europea que todavía se está adaptando a la realidad de una Australia que es propensa al fuego. La tierra donde crece la hierba spinifex arde porque es lo que ha hecho durante millones de años. La gestión de las extensiones altamente combustibles y muy poco pobladas de los desiertos occidentales australianos requiere un cierto grado de aceptación de incendios a gran escala». (p. 67, mi traducción)

«El pergolero moteado occidental es un curioso personaje entre las aves frugívoras. Depende de la higuera de roca, un inusual árbol que posee follaje denso y brillante y que está confinado a riscos y desfiladeros. Las higueras de roca producen al menos algo de fruta todo el año, y a estos pájaros les encanta su fruta, lo que explica la estrecha relación entre planta y ave. Los pergoleros moteados occidentales parecen ser pájaros sedentarios, que se mueven en un ámbito local en respuesta a la producción de fruta por parte de las higueras. Son polígamos, y como es el caso en la mayoría de los pergoleros, la hembra construye el nido en un arbusto, con frecuencia en el interior de una planta de muérdago, donde cuida en solitario a las crías. Para atraer a las hembras y copular con ellas, el pergolero construye un emparrado en forma de pérgola con hierba y palitos debajo de un matorral, y luego lo decora con bayas verdes o blancas, conchas de caracoles, piedrecitas, huesecillos y objetos fabricados por el hombre. Se encarga del emparrado todo el año, pero la crianza tiene lugar sobre todo en los meses más cálidos». (p. 96-7, mi traducción) Fotografía de JJ Harrison.

A veces sorprende con propuestas que parecen ser contrarias al espíritu ecologista del que hace gala en todo el libro: «La introducción de más escarabajos peloteros casi seguro ayudaría a reducir esta peste [las moscas del outback australiano]. En el sureste y suroeste de Australia, se produce una mayor mortalidad de moscas allí donde los escarabajos peloteros introducidos son abundantes, porque sus actividades causan que los excrementos se sequen más rápido y se mueran los huevos y las larvas. […] A lo sumo, los escarabajos peloteros reducen a la mitad la duración y la intensidad de las plagas de moscas. Los que vivimos en el Outback nos beneficiaríamos de que se introdujese una mayor gama de escarabajos peloteros». (p. 139, mi traducción)

«… las chinches asesinas son habituales en los desiertos. La mayoría tienen la apariencia de una mantis religiosa, con las largas patas delanteras levantadas delante del cuerpo erecto para poder extenderlas repentinamente y atacar. […] Tras realizar una emboscada con éxito, una chinche asesina perfora a su víctima con su fuerte probóscide, a través del cual inyecta una especie de saliva que inmoviliza a su presa. Las toxinas deben de ser ciertamente poderosas, puesto que con frecuencia las chinches asesinas matan insectos de tamaño sustancialmente mayor que ellas mismas». (p. 154, mi traducción) Fotografía de TJ Eales.

Es un maravilloso compendio de estudio, erudición y observación que tardará muchos años en ser superado.

El diablo espinoso o móloc se hidrata, es decir, bebe, a través de la piel. ¡Quién pudiera hacer lo mismo! Fotografía de Ian Brennan.

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