12 ene 2015

Reseña: Salt and Saffron, de Kamila Shamsie

Kamila Shamsie, Salt and Saffron (Londres: Bloomsbury, 2000). 244 páginas.

Yo no sé tú, pero en mi caso las preguntas que de vez en cuando me hacen mis hijos sobre quiénes eran nuestros antepasados me ponen en un aprieto. Lo realmente curioso es que pese a que la historia de la Australia colonial solamente puede remontarse unos doscientos años, hoy por hoy, les resulta más fácil saber acerca de la rama australiana de su familia (la cual incluye, por supuesto, a un convicto que a principios del siglo XIX cambió de nombre en cuanto le fue posible) que de la valenciana a la que yo pertenezco.

Lo anterior viene a cuento de esta simpática novela de la paquistaní Kamila Shamsie, de quien hasta ahora solamente conocía Burnt Shadows. En Salt and Saffron [Sal y azafrán], la cual hasta ahora, que yo sepa, no se ha traducido al castellano, Shamsie explora en clave humorística la mitología de una antiquísima familia de noble origen que estuvo muy cerca del poder durante la era del imperio mogol, en lo que hoy en día comprende India, Pakistán y buena parte de Afganistán.

El imperio mogol en su momento de máximo esplendor, circa 1707. Fotografía, Keeby101, en Wikipedia.
Aliya es una de las mujeres jóvenes de esta familia, los Dard-e-Dil, y al principio de la novela se halla regresando a Karachi tras haber completado sus estudios en una universidad americana. En el avión conoce a un atractivo joven paquistaní que, como ella, también está haciendo sus estudios en los EE.UU. Durante su escala en Londres Aliya conoce, gracias a una de sus primas, a parte de la familia que quedó en India tras la Partición de 1947, y algunos de los comentarios que allí escucha sobre la historia más reciente de su familia la llevan a investigar las causas por las que su prima Mariam Apa cayó en desgracia cuando Ayila era apenas una niña. Y para darle un poco de emoción y unas buenas dosis de romance, el joven, Khaleel, vuelve a encontrarse con ella en el metro y la busca hasta encontrarla en la casa de sus familiares. Después de salir a tomar juntos un café, y tras averiguar Aliya que Khaleel procede de uno de los barrios más humildes de Karachi, queda algo ambigua la idea de que vayan a verse en Karachi.

El trasfondo histórico de la Partición no solamente sirve para ilustrar la división entre hindúes y musulmanes. También sirve como telón de fondo que expone las aparentemente insoslayables divisiones sociales entre ricos y pobres, así como de la inevitable oposición entre las generaciones paquistaníes modernas de las clases pudientes, educadas en el canon occidental, y las de sus padres y abuelos, aferradas a las tradiciones; además, persiste la pugna entre imperio colonialista y colonia que tiene su reflejo en la contraposición de urdu e inglés.

En Karachi, Ayila tiene que abordar y resolver un conflicto que surgió unos años antes, cuando abofeteó a su abuela porque ésta llamó puta a su prima Mariam. ¿Qué sucedió en realidad con Mariam? ¿Por qué nunca hablaba de nada que no fuera de comida? ¿Ocultaba algo? ¿Por qué huyó con el cocinero, Masood? ¿Adónde fueron? ¿Será cierto que en ella y Mariam se encarna una de las maldiciones con que la leyenda parece haber castigado a los Dard-e-Dil? La novela gira en torno a estas preguntas, para algunas de las cuales habrá respuesta, mientras que en el caso de otras Shamsie prefiere no explicitarla.

Por otra parte, la Ayila que ha estado estudiando en América se debate en su ciudad natal entre los ideales democráticos e incluso radicales que ha adquirido en la universidad de la costa este y el acatamiento de las tradiciones inquebrantables de una sociedad patriarcal en la que cualquier aspiración feminista no tiene cabida alguna.

Salt and Saffron es una historia en mi opinión bien narrada, con algunos altibajos y enrevesamientos innecesarios que la autora podría haber tratado de alisar adoptando una variedad de modalidades narrativas. Pero es sin duda un acierto que sea la propia Aliya la que cuente la historia en primera persona, mezclando las habladurías familiares con diálogos chispeantes y repletos de ironía y dobles sentidos que mantienen ella y sus primos y primas.

El desenlace se acerca una pizca al melodrama y tiene tintes demasiado románticos para mi gusto; quizás deje indiferente a más de un lector. Salt and Saffron entretiene, aunque no llegue a entusiasmar.

8 ene 2015

Isabel Olesti's La pell de l'aigua: A Review


Isabel Olesti, La pell de l'aigua (Barcelona: Proa, 2012). 285 pages.

The protagonist of Isabel Olesti’s La pell de l’aigua [The skin of water] is a nameless middle-aged unhappily married woman who wakes up from a dream (more like a nightmare, I daresay) in which a slimy slug is crawling up her thigh. “It was wet and cold and it was making her shudder. It was creeping up slowly, crawling on her skin in a zigzag. It left behind a film of spittle, like sticky mucus, a rather clear trail, a path; as if it were saying: this is mine.” (p. 9, my translation)

The highly symbolic dream of the slug gives way to the woman’s grim reality when she’s awake and aware of what’s being done to her by her husband, who exclaims: “Why don’t you just open your legs? I can’t do anything this way!” (p. 10). Once he’s done with his business, she just lies down and pretends to sleep, ignoring her husband’s comments about wallpaper being démodé.

The novel is set in the city of Barcelona in 1982. The narrator makes mention of the politician who would go on to win an election. Yet it is the visit of Pope Wojtyla that will lead to a dangerous adventure that will change (let us assume so) her life forever.

Everything seems to be ready for a successful papal visit. But the weather is not going to help. On the days John Paul II is to give his blessing to the faithful (her husband appears to be one of the most zealous believers any religious leader would wish to have) the heavens open and rain comes down mercilessly. Near the Montserrat monastery several young girls are killed as a result of a landslide, while the crowds gathered in the centre of Barcelona are left wondering, and wandering, in the rain.

The protagonist gets lost (wanders off, rather) and loses sight of her three daughters and her husband while they are battling other thousands of people to get a close view of the Pontiff. Soaked to the bone, confused and not knowing too well what she wants to do, she quickly jumps into a taxi and flees to the Ramblas, where she will meet Pura, a chatty transvestite from northern Castelló. For reasons that are difficult to ascertain, Pura decides to look after her and takes her to his flat.

Later she accompanies Pura on the streets for a while; at a bar she meets a much older man and goes with him. Another taxi, another rambling commentary from a taxi driver, and they finally go to the port and have sex on one of the huge cement blocks. Had La pell de l’aigua been published in English, it might have been long- or even shortlisted for the Literary Review Bad Sex in Fiction award. But wait, because after that there is yet another taxi, and a visit to a shabby, putrid hotel room where they are told to hurry up with whatever it is they need to do…

Unfortunately, it is not a lot that can be said in favour of this hit-and-miss narrative. If the intention was to produce a psychological study of the protagonist, it fails miserably. Not a single character in the novel gets to be portrayed beyond the merest, sketchiest outline. There is no depth to the husband or the older man (who happens to be a taxidermist). The protagonist appears to be contented to nod or shake her head to almost every one of Pura’s questions or jokes.

The narrative is interspersed with brief pseudoscientific description of the copulation habits of different animal species: chimpanzees, spiders, worms, mantis, birds, iguanas, bedbugs, etc. Although the reason for their inclusion will ultimately be illuminated by what happens in the taxidermist’s house in an outer hilly barrio of Barcelona, in my opinion these odd passages interfere rather than add value to the story. The thread is lost too often.

The idea behind La pell de l’aigua would seem good in principle, but it has been poorly developed. The female protagonist psychological issues are never fully fleshed out. It hints at a childhood sexual trauma (the narrator repeats the different admonitions or pieces of advice that, as a child, she received from her father, mother and grandmother ad nauseam), yet the issue is never directly tackled or resolved. Despite the denouement, which includes a murder, the novel leaves a strange aftertaste. Perhaps the main problem in this novel lies in the fact that the omniscient narrator has adopted the point of view of the protagonist: it is a story told in both a confusing and confused way, and would have benefitted heaps from a more strict editorial intervention.


La pell de l’aigua was awarded the 2011 Mallorca Prize. Go figure why.

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