18 ago. 2019

Reseña: Wild, de Ben Okri

Ben Okri, Wild (Londres: Rider, 2012). 96 páginas.
Corría el año 1993 cuando me presenté una mañana (sin solicitar cita previamente, pero ¡qué descaro tan juvenil!) en las oficinas de una editorial radicada en mi Valencia natal, pertrechado solamente con mi enorme entusiasmo por la traducción literaria y mi recién conquistada cualificación como traductor-intérprete jurado. Lo hice para ofrecerle al editor la posibilidad de publicar traducido al castellano el primer volumen de poesía de un autor que era completamente desconocido en España, aunque acabase de ganar el Premio Booker por su novela The Famished Road.

El autor era Ben Okri, el libro An African Elegy, y al editor no le interesó mi propuesta. Dos décadas después, Okri publicó su tercer volumen de poesía, que lleva por título Wild, y que ahora en 2019 he leído, con una mezcla de curiosidad y desgana.

Si An African Elegy era manifiestamente la obra de un joven poeta nigeriano afincado en Londres y constituía un indudable reclamo para quien quería escuchar nuevas voces a finales del siglo XX, Wild es, por el contrario, un extraño esfuerzo por demostrar dominio de la técnica poética.

En aquel poemario de hace veinte y pico años aparecían temas muy diversos, desde la apropiación cultural de África por parte de Occidente hasta reflexiones y meditaciones en torno a la vida y la muerte, pasando por poemas de amor o abiertas denuncias de la represión militar en Nigeria. No cabía hablar de técnica poética depurada: la poesía de An African Elegy era directa y carecía de artificio. No se encontraba en sus poemas rima alguna, los versos eran predominantemente cortos. Se trataba de una propuesta estética basada en la rotundidad, expresada en palabras a veces duras, a veces hermosas.

En cambio, con Wild Okri parece buscar en demasía la rima, incluso de una manera que raya en lo obsesivo, en ocasiones forzando o incluso terminando por deformar el poema, que de otra manera hubiese llegado al lector con mayor efectividad. El resultado general es harto desigual, cuando no decepcionante.

Hay varios ejemplos claros de lo anterior. Uno es ‘Nostalgia’:

Like a ship in the sand/ The days have moved slowly/ But one never leaves land./[…] I travel the whole world/ With an uncomplicated rhyme./ I feast in dreams, and fast in life;/ It seems that dreams transfigure strife./ So I send messages to my future/ Within a murky paradigm./ Out at sea there are many rocks / I encounter before they are due;/ Sleep resolves them in a paradox./ Only in the present are things true./ Not even the future will last./ Nostalgia’s a flower sent to the past.” (p. 74)

La cadencia interna del poema se enreda en un trastabillar y el ritmo sufre. Aunque Okri afirma desplazarse con rima sencilla, es precisamente la búsqueda de la rima y la insistencia en el aforismo como recurso lírico lo que hunde el poema. No hay encabalgamientos, y al forzar la rima, lo que debería ser dúctil flujo de palabras resulta ser traqueteo mecánico.

La escena se repite en el poema que cierra Wild, ‘O Lion, Roam No More’, homenaje al padre fallecido:

O father Lion roaming in my being,/ (fathers are not what they seem)/ Merge into me/ Help me be free/ Multiply my powers/ Beyond the ancestral towers/ Bless me with your wisdom/ Guide me to my kingdom…” (p. 95)

Me expresa mucho más la poesía de Okri cuando fluye sin trabas técnicas autoimpuestas, cuando el tema del poema le da al autor una libertad creativa inspirada en la observación de la realidad cotidiana. Es el caso, creo, de ‘To the Full Moon’, en el que Okri despliega sus recursos con originalidad, con fuerza, con maestría:

“You return, dream-transformer,/ With the roundness of the world./ You bring celestial mysteries/ In your tailwind./ The earth quivers under your glow;/ And the core of man, fertile/ And amorphous like the core of sleep,/ Responds to the tidal sweep/ Of your sun-charged stone. […] Every living thing/ Is enchanted by that silent/ Song you sing. Stones/ Grow under your power. […]” (p. 59)

Lluna plena. Fotografia de Luc Viatour.
Aquí son la metáfora, la comparación o la aliteración los rasgos principales, y el verso, libre de la restricción impuesta, si no impostada, que es a veces la rima, fluye con naturalidad. Es en poemas como este en los que Okri me recuerda más al joven nigeriano de An African Elegy. Es de lamentar que un buen número de los poemas de Wild no contengan ecos de aquella poderosa primera colección de poesía de Okri.

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