Con sus casi 600 páginas, Blankets no es una novela gráfica al uso, pues se trata más bien de una especie de memorias ilustradas.
Thompson creció en una familia fuertemente religiosa (es apropiado emplear el término
‘fundamentalista’ en este caso) de Wisconsin, donde los inviernos son increíblemente
crudos y la iglesia y la llamada Sunday School es el centro neurálgico
de la comunidad del que no es posible escapar.
Blankets cuenta en forma de Bildungsroman el proceso de alejamiento progresivo
del autor de la religión cristiana, en la que toda su niñez y adolescencia estuvo
centrada. Con un tono a ratos confesional, Thompson relata lo dura que fue su
infancia en un hogar dominado por la Biblia y en una escuela donde los típicos perdonavidas
de patio de colegio lo atormentaban y maltrataban casi a diario.
Thompson comienza cada uno de los capítulos del libro con los recuerdos de
cuando compartía la cama con su hermano pequeño. Las travesuras que ambos cometían
solían ser castigadas duramente por el padre. No es de extrañar, pues, que el
joven Craig encuentre en el arte del dibujo una vía de escape de la triste
realidad en la que vive.
| Raina le enseña a Craig a disfrutar de la nieve. |
Es al final de la educación secundaria cuando, en un campamento religioso
(en mi época de adolescente los llamábamos ‘convivencias’ —días absolutamente tediosos que únicamente los amigos
lograban hacer más
entretenidos) conoce a Raina. El flechazo es inmediato: comparten sus
sueños de escapar de la insufrible
rutina que el entorno social de Wisconsin significa para ambos. De modo que,
tan pronto como llega un periodo de vacaciones, Craig se va a pasar dos semanas
en la casa de Raina. Allí conoce a su familia: los padres están divorciándose y
su hermana mayor tiene menos luces que un barco pirata. Los padres, además,
adoptaron a dos niños más: el chico es autista y la chica es intelectualmente discapacitada.
Raina tiene ante sí una montaña de responsabilidades a las que no va a poder
renunciar. Aun así, Craig se enamora perdidamente de ella.
| Y de forma irreparable Craig deja de creer y ve la luz... |
Blankets fue publicada en castellano por Astiberri, que mantuvo el título original en inglés. Recibió un sinnúmero de premios en su día.
| Ah, si fuese tan fácil borrar ciertos elementos de nuestra memoria... |