16 ene 2026

Reseña: Cannon, de Lee Lai

Lee Lai, Cannon (Willoughby: Giramondo, 2025). 300 páginas.

Las primeras viñetas de esta estupenda novela gráfica muestran una bandada de urracas en el interior de un restaurante, en la oscuridad más absoluta. Los pájaros se han posado en lo que queda de las sillas, mesas y alacenas, todo desperdigado por el suelo entre platos y vasos rotos.  En la séptima viñeta aparece la protagonista, Lucy a quien todos llaman Cannon, que observa los desperfectos. Acto seguido su amiga Trish le dice: «Ha sido interesante». Las dos rompen a reír y finalmente se ponen en marcha y abandonan el recinto. Pero antes, Trish le pasa un plato intacto a Cannon: «One for the road? [¿Un último trago?]». Ella lo estampa contra la pared.

Lucy y Trish han sido amigas desde la edad escolar, proceden del mismo pueblo (Lennoxville) y se mudaron al mismo tiempo a Montreal. En palabras de Trish, son «las dos únicas adolescentes chinas y gay en toda Lennoxville». El apodo Cannon (Cañón) se lo puso Trish. Lo curioso es que Lucy es una persona que traga con todo y se contiene en casi todas las situaciones en las que, en teoría, podría o debería dar rienda suelta a la furia. Mientras que Trish aspira a convertirse en escritora, Lucy trabaja en un restaurante de moda de Montreal. El propietario es un pedazo de gilipuertas que se ve a sí mismo como muy cool y atractivo y abusa de la buena voluntad de sus empleados.

Lucy trata de dotar de sentido sus relaciones con el mundo y con su familia. En las horas libres se encarga de cocinar para su abuelo, muy envejecido y débil. Su hija, la madre de Lucy, ya no posee la capacidad emocional para cuidar de él: siempre fue un déspota cruel e incluso violento. Lucy no suele participar de las veladas posteriores al cierre con sus colegas del restaurante, pero una noche conoce a Charlotte, nuevo fichaje entre el personal, y despierta en ella un interés romántico apasionado.

Un día cualquiera en Montreal...
La novela, pues, conforma un poderoso retrato de una mujer sometida a varias fuentes de estrés: es la responsable cuidadora de su abuelo; es la empleada del restaurante en quien todos los demás confían en que les eche una mano cuando la presión en la cocina es brutal; es también la amiga leal de Trish, quien está utilizando (a espaldas de Lucy) muchos detalles íntimos y privados de su vida; y la guinda la pone una nueva compañera de trabajo, Charlotte, que se aprovecha de ella y la traiciona por su orientación sexual.

Tienes la cabeza llena de pájaros...
Los pájaros aparecen repetidamente en las ilustraciones de Lai. Cada lector y lectora podrá interpretar su presencia de manera diferente: para mí, son los testigos o acompañantes mudos de las difíciles circunstancias emocionales por las que continuamente atraviesa Lucy. Aunque en la milenaria cultura china las urracas representan la buena suerte o buenas noticias, como motivo en los dibujos parecen indicar trauma o tensión. Hacia el final de la novela, Lucy trata de explicarle a Trish la visión de las aves (que nadie más ve, por supuesto). Para su amiga, quizás sean meramente un símbolo de protección, algo así como el ángel de la guarda, pero en grupo.

¿El terror australiano tiene un sabor especial?

La metodología gráfica de Lai es extremadamente básica. Blanco y negro, generalmente cuatro recuadros por página; únicamente cambia el color de fondo a rojo cuando ilustra las películas de terror que Trish y Lucy ven juntas. La novela las pilla en pleno atracón de filmes australianos de terror. Los diálogos son perfectamente creíbles y reflejan el entorno bilingüe de la ciudad canadiense. Cuando Trish interrumpe a Lucy (cosa que hace con demasiada frecuencia), Lai superpone los bocadillos de Trish por encima de los de Lucy, eclipsando sus palabras.

Cannon es un detallista estudio del periplo emocional de una mujer que repetidamente reprime las ganas de estallar y soltar la rabia que las difíciles circunstancias vitales y laborales le causan. Muy recomendable.

2 ene 2026

Reseña: She Speaks!, de Harriet Walter

Harriet Walter, She Speaks! What Shakespeare's Women Might Have Said (Londres y Dublín: Virago, 2024). 242 páginas.

Habrá muchos estudiosos y estudiosas de la obra de Shakespeare que probablemente, en privado, expresen cierto desdén por este libro de la actriz inglesa Harriet Walter. Porque, ¿Quién tiene la osadía de emular al Bardo?

Para alguien que haya participado durante algunos años (fue mi caso: como miembro de un gran equipo de filólogos de la Universitat de València) en la traducción de varias obras (Romeo y Julieta, Noche de reyes, Hamlet, y por muy poco tiempo La tempestad) la tentación es perfectamente entendible.

Bien es sabido que en la época del teatro clásico inglés, los papeles femeninos eran interpretados siempre por hombres jóvenes. En tiempos de Shakespeare, nunca hubo una mujer en el escenario de The Globe, por ejemplo. Walter señala en la introducción que «En el breve periodo que hay entre su incorporación al elenco a los diez años y la aparición de la barba (que ocurría más tarde que lo hace hoy en día, es decir, hacia los dieciocho), un joven actor podía convertirse en experto en su campo e interpretar aparentemente a muchachas y mujeres de forma muy convincente. Lo que no podía hacer era hablar desde la experiencia de ser muchacha o mujer». (p. 2, mi traducción; el énfasis es de la autora)

De la obra de Shakespeare prácticamente se ha estudiado todo, se ha analizado todo y se ha escrito demasiado. Walter nos recuerda que, de los 100 personajes con mayor número de intervenciones en las obras completas, solamente quince corresponden a mujeres. Por ejemplo, Lady Macbeth (personaje cuya significación no hace falta explicarle a nadie) ocupa la posición 138 en ese listado que encabeza (¿quién si no?) el príncipe Hamlet de Dinamarca.

La autora escribe principalmente monólogos en los cuales una variedad de mujeres personajes dan su versión u opinión de la trama de las obras (sean tragedias, comedias o tragicomedias), entre ellas Gertrude y Ofelia (Hamlet), las tres brujas y Lady Macbeth (Macbeth), Desdémona (Otelo), Lady Capuleto y la Nodriza (Romeo y Julieta), Cleopatra (Antonio y Cleopatra) e incluso la esposa de Shakespeare, Anne Hathaway. A través de ellas y sus poesías, Harriet Walter explica cómo el teatro de Shakespeare silencia a las mujeres (Gertrude concluye su primer monólogo, ‘What  Gertrude Wanted to Say’, con estas palabras: «But break my heart for Will has held my tongue» [Me rompe el corazón que Will [Shakespeare] me haga callar).

El propósito de Harriet Walter es encomiable, por supuesto. El resultado global, no obstante, es desigual en algunos capítulos del libro. No todos los monólogos, duetos y diálogos alcanzan el mismo nivel, y las rimas (Walter insistió en la creación de pentámetros yámbicos y de rima en todos ellos) son en ocasiones algo forzadas. Personalmente, lo que más me ha gustado son las introducciones que la actriz ha escrito, basadas en su lectura de las obras y desde su propia y muy dilatada experiencia de su interpretación en teatros y en la radio. Así, respecto a Ofelia (en cuyo monólogo da a entender que no se suicida, sino que escapa de la locura de la corte danesa) escribe:

«… [Ofelia] podría haberse rebelado contra las restricciones que se le imponían: las reglas de la corte danesa, el control agobiante por parte de su padre y de su hermano (que se constituye en una especie de padre suplente) y la prohibición de su anhelo y deseo sexual por Hamlet.

La locura es una buena salida. La locura libera a Ofelia, para que se encamine hacia el desgobierno y la vulgaridad. También a mí me liberó de una interpretación inicialmente contenida […] Al reconectar con Ofelia para este libro, puedo soñar con un desenlace diferente para su historia. ¿Y por qué no pudiera ser cierto? Al fin y al cabo, es tan solo una obra de teatro». (p. 82, mi traducción)

Esta muerta está muy viva... La muerte de Ofelia, según John Everett Millais (1851). 

She Speaks! es un libro ameno y ciertamente audaz, escrito en un tono informal y cercano al lector; pienso que será de obligada lectura para todos los estudiosos de la obra de Shakespeare, especialmente intérpretes y directores teatrales.

Posts més visitats/Lo más visto en los últimos 365 días/Most-visited posts last year

¿Quién escribe? Who writes? Qui escriu?

Mi foto
Ngunnawal land, Australia